martes, 4 de marzo de 2008

COLOMBIA- ECUADOR- VENEZUELA: Cuatro articulos

@DIN
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4/03/08

Grave crisis entre Colombia, Ecuador y Venezuela


El presidente Rafael Correa dijo anoche que el ataque colombiano contra las FARC en Ecuador frustró la liberación de doce rehenes de la guerrilla. Entre ellos la política Ingrid Betancourt, que se iba a concretar en marzo en suelo ecuatoriano, informó hoy la agencia internacional AFP.


Las FARC han planteado el intercambio de cerca de 40 prisioneros. Además de Betancourt, figuran tres estadounidenses contratistas del departamento de Estado, así como varios policías y militares; por unos 500 guerrilleros presos.


@DIN, 4 de marzo de 2008 - El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ratificó anoche en un discurso emitido en cadena nacional la ruptura de relaciones con Colombia y aseguró que el gobierno de Bogotá frustró la liberación de doce rehenes, entre los que se encontraba la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
"Todo contacto con la guerrilla ha sido por motivos humanitarios junto con un país como Francia, ¿Se le ocurriría entonces a alguien acusar al presidente (Nicolas) Sarkozy de apoyar a las FARC?", se interrogó Correa en medio de la peor crisis diplomática en las relaciones colombo-ecuatorianas.
También afirmó que el esfuerzo humanitario "fue frustrado por las manos guerreristas y autoritarias. No podemos descartar que esta fue una de las motivaciones de la incursión (colombiana) y ataque por parte de los enemigos de la paz", añadió Correa.
En tanto, cuando fue asesinado, Reyes estaba negociando, informa hoy el diario argentino Página 12. Con la firma de su columnista Luis Bruschtein, agrega que los negociadores franceses fueron avisados horas antes de que "no se reunieran con Reyes en las próximas horas". Lo cual demostraría que hubo un plan de aniquilamiento deliberado. Previamente, Uribe había dado garantías para que se tratara la liberación de los rehenes. Siempre según Página 12, en esta crisis "sólo Washington respaldó al presidente colombiano".
El mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, por su parte, advirtió que el conflicto desatado por la incursión militar colombiana a territorio ecuatoriano en un ataque contra las FARC no es un "problema bilateral, es un problema regional" y "muy grave para América latina".
"Tenemos que parar en seco a los agresores", agregó Correa, al recordar que hoy mantendrá una reuión de emergencia con el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para analizar el conflicto.
En otro orden de cosas, el mandatario de Ecuador expresó su malestar por la acción militar colombiana y calificó de hipócrita la actitud del gobierno del presidente Alvaro Uribe. "Antes del conflicto me llamaba todas las semanas, me había invitado a Colombia, me agradecía toda la colaboración. Ahora de la noche a la mañana, después de que rechazamos la agresión, somos socios de las FARC", ironizó Correa.
En tanto, el gobierno de Colombia afirmó anoche que los contactos con funcionarios ecuatorianos con las FARC no tenían un fin humanitario para la liberación de los cautivos, sino un "tráfico de prisioneros con fines políticos".
En medio de la escalada de tensión que vive la región hace dos días, Venezuela ordenó la expulsión del embajador colombiano en Caracas, Fernando Marín, y del personal diplomático de ese país, "en defensa de la soberanía de la patria y de la dignidad del pueblo venezolano", según informó hoy la Cancillería venezolana en un comunicado.
"El conflicto armado en Colombia no sólo es una amenaza para el pueblo colombiano, se ha convertido en una amenaza para todos los países de la región", dijo el canciller venezolano Nicolás Maduro durante un acto en la Asamblea Nacional al condenar el ataque de las autoridades colombianas en suelo ecuatoriano a un campamento de las FARC.
Según el diarios argentinos, "el gobierno colombiano primero pidió excusas y luego acusó a Venezuela y Ecuador de connivencia con la guerrilla".
En un aumento vertiginoso de la tensión por la crisis desatada tras la invasión de militares colombianos a territorio ecuatoriano, Ecuador rompió relaciones con su vecino y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, convocó a una reunión especial para hoy del Consejo Permanente. Entre anuncios de movilización de tropas venezolanas y ecuatorianas a la frontera con Colombia, el gobierno de este país dijo que no movilizará sus fuerzas –que de todas maneras ya están desplegadas en todo su territorio–, pero lanzó un duro ataque a los presidentes de Venezuela y Ecuador por "connivencia" con la guerrilla de las FARC. Al presidente colombiano, Alvaro Uribe, le llovió una andanada de críticas de los gobiernos de todo el mundo por haber violado la soberanía territorial ecuatoriana al mismo tiempo que hacían un llamado a la "cordura" y el diálogo. Entre las críticas, una de las más fuertes provino del gobierno de Francia que, en boca del ministro de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, lamentó la muerte del jefe guerrillero Raúl Reyes, segundo de las FARC, y reveló que desde hace varios meses estaban negociando con él la liberación de Ingrid Betancourt.
La fuerte reacción de Francia, cuyo gobierno expresó abiertamente su malestar con Uribe, puso en evidencia algunos aspectos del contexto en el que se dio el sábado la operación militar en la zona ecuatoriana de Santa Rosa, a dos kilómetros de la frontera con Colombia, donde helicópteros artillados prácticamente redujeron a polvo un campamento de la FARC, dando muerte a 20 guerrilleros, entre los que se encontraba Raúl Reyes.
De manera silenciosa, aunque en total acuerdo con Uribe, el presidente Sarkozy tenía tres enviados personales en Colombia, informa hoy el diario argentino Página 12.
Desde el mes de octubre pasado, se desarrollaba una trabajosa negociación con Reyes para obtener la liberación de la franco-colombiana y ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. Los tres negociadores franceses estaban instalados en la zona cercana a donde se produjo el ataque. El mes pasado, otro enviado personal de Sarkozy había mantenido una reunión con el Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, que forma parte del gobierno de Uribe. Al parecer, el sábado, los tres negociadores se encontraban a 200 kilómetros de la zona del ataque y se dirigían a una reunión con Reyes cuando recibieron un llamado de Restrepo. El Comisionado para la Paz les advirtió que en las próximas horas no se acercaran al punto de encuentro.
En Francia suponen la existencia de una línea negociadora y otra dura en el gobierno de Uribe. Restrepo encarnaría el ala negociadora y los sectores relacionados con las fuerzas armadas y de seguridad encarnarían el ala dura, que habría pesado finalmente para decidir el ataque. Más allá de los análisis políticos, los franceses no pueden ocultan su indignación porque Uribe estaba al tanto de la negociación y les había ofrecido garantías de que no actuaría militarmente mientras ésta se llevara a cabo. Para Francia, la muerte de Reyes en el contexto de la negociación, implica un obstáculo muy difícil de sortear en el mediano plazo y responsabiliza directamente a Uribe por esta situación.
Con mayor o menor énfasis todas las expresiones internaciones fueron de repudio a la intervención militar ordenada por Uribe. La gama de posiciones fueron desde la dureza del presidente venezolano Hugo Chávez, que lo acusó de "asesino" y "mafioso", hasta las del mandatario del Perú, Alan García, quien llamó al diálogo pero aclaró que no podía menos que criticar la violación de la soberanía territorial ecuatoriana. El único respaldo franco en el foro mundial provino del gobierno norteamericano. Primero fue el portavoz del Consejo Nacional de Seguridad Gordon Johndroe, quien expresó su sopresa "por la reacción extraña del presidente Chávez". Y más tarde, una declaración oficial del departamento de Estado que decía: "Apoyamos al gobierno de Colombia en su combate contra organizaciones terroristas que amenazan la estabilidad y la democracia".
El respaldo de la administración norteamericana, que ayer fue una mosca blanca entre las reacciones mundiales
, se entendió mejor cuando poco después el director nacional de la policía colombiana, general Oscar Naranjo, reveló en una conferencia de prensa, que la localización de Reyes se logró por información proporcionada por la CIA. Según Naranjo, la agencia norteamericana había detectado un teléfono celular que Reyes usaba esporádicamente. El jefe policial subrayó que la información fue entregada a las fuerzas colombianas unos diez días antes del sábado. Confirmaba de esa manera que la operación llevaba varios días de preparación, mientras se desarrollaba, incluso, la negociación de los franceses con las FARC y no se trató de una reacción defensiva como argumentó el gobierno colombiano en un primer momento.
En ese mar de contradicciones, el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, expresaba su sorpresa por las reacciones "cambiantes" de Correa. Relató que el sábado Uribe le explicó a Correa lo sucedido y que el mandatario ecuatoriano había reaccionado en forma tranquila, pidiéndole solamente, que se excusara. "Pero el domingo, tras las declaraciones del presidente Chávez, Correa cambió." El sábado, Uribe le había dicho a Correa que había sido una reacción defensiva y que sus soldados se habían internado involuntariamente en territorio ecuatoriano, persiguiendo a los guerrilleros que los habían atacado. El domingo, Correa se enteró que los guerrilleros estaban durmiendo cuando su campamento fue bombardeado y tras las breves consultas con otros gobiernos llegó a la conclusión de que el ataque estaba siendo planificado desde mucho antes. Uribe había mentido y le había ocultado durante todo ese tiempo que preparaba una incursión en territorio de Ecuador. A la furia de Correa por la violación territorial se le sumó el engaño del mandatario vecino.
En poco más de una hora, el gobierno colombiano viró su posición y de excusarse pasó a un feroz ataque contra Correa y Chávez, acusándolos de "connivencia" con la guerrilla. El general Naranjo presentó a los periodistas un archivo de la memoria de una de las tres computadoras que se le encontraron a Reyes. Primero se refirió a un correo electrónico enviado por Reyes al secretariado de las FARC –el cual integraba– donde daba cuenta de una reunión con el ministro de Seguridad ecuatoriano, Gustavo Larrea en la que se había tratado la situación de los rehenes así como detalles de la negociación que llevaban adelante las FARC.
Tras leer párrafos del documento, Naranjo insistió en que Quito debía responder a Colombia y ante el mundo sobre "cual es el estado de la relación del gobierno ecuatoriano con un grupo terrorista como las FARC, por qué razón se produjeron entrevistas y contactos personales con alias Raúl Reyes en territorio ecuatoriano o colombiano". Luego fue Santos, el ministro de Defensa, quien acusó directamente al gobierno ecuatoriano de connivencia con la guerrilla. Desde Ecuador, Larrea reconoció que se había reunido en enero con Reyes, "fuera de Ecuador y de Colombia" y que se habló exclusivamente de la liberación de los rehenes "como parte de un esfuerzo que también estaban realizando otros países". Tras la acusación de Santos, Correa decidió romper relaciones diplomáticas, solicitar el apoyo internacional y envió 3600 soldados a la zona fronteriza.
En Bogotá, Santos y Naranjo siguieron sacándole jugo a las computadoras de Reyes. Denunciaron que otro mensaje demostraba que Chávez había donado 300 millones de dólares a la guerrilla colombiana. Y finalmente indicaron que en otro archivo, Reyes daba cuenta que la guerrilla había comprado 50 kilogramos de material nuclear para desarrollar armas sucias.
Entre tanto, las cancillerías desarrollaban una actividad febril. El presidente Lula da Silva de Brasil y la presidenta Cristina Kirchner hablaron cada uno por su lado con Uribe y Correa. Los dos gobiernos condenaron la violación territorial realizada por Colombia, pero hacían esfuerzos para evitar un escalonamiento de agresiones que pudiera derivar en un enfrentamiento bélico. Correa había solicitado una reunión urgente de la OEA para discutir la crisis pero Estados Unidos trataba de dilatar la convocatoria. Finalmente las cancillerías, sobre todo las de Argentina, Brasil y Chile lograron que Insulza decidiera realizar hoy la reunión.
A Colombia le resultará difícil insistir hoy con su denuncia sobre los contactos de Ecuador y Venezuela con la guerrilla, porque muchos de esos gobiernos participaron también en las negociaciones, al igual que franceses, españoles y suizos. Y tampoco tiene respaldo en la región la tesis inspirada por el presidente norteamericano George Bush, de que la guerra contra el terrorismo no tiene fronteras ni leyes. Más información en @DIN











URIBE: TIRÓ LA PRIMERA PIEDRA



Jorge Gómez Barata



Un conflicto militar comienza cuando se realiza el primer disparo. Nadie puede hacer retornar una bala o detener un proyectil de artillería. A eso llaman los militares: "la línea de no retorno". Al ordenar operaciones de su ejército en territorio ecuatoriano, Uribe tiró la primera piedra. Ahora no se trata de prevenir un conflicto sino de detener la escalada.


Como muchas veces se ha advertido, los conflictos en Colombia, con más de un millón de kilómetros cuadrados, la mitad de ellos formados por bosques y selvas en las que operan movimientos guerrilleros, organizaciones paramilitares y terroristas, bandas de narcotraficantes y una ralea de bandidos, sicarios y delincuentes, no son exclusivamente internos sino que amenazan y afectan a todos sus vecinos.


En un acto de barbarie, desafío al derecho e irrespeto a un país vecino, después de ubicar al jefe guerrillero, Raúl Reyes, las fuerzas armadas de Colombia, invadieron el territorio ecuatoriano, penetraron en su profundidad y mediante una vasta operación aerotransportada, montada con calificado asesoramiento de inteligencia electrónica y realizada con total conocimiento de que se violaba la integridad de la frontera de Ecuador, ultimaron al segundo hombre de las FARC.


El conflicto militar que ya se desató y que ha motivado a tres presidentes a impartir órdenes para que unidades de tanques, artillería e infantería de Colombia, Ecuador y Venezuela se desplacen a las fronteras y ocupen posiciones de partida, crea peligros enormes. En medio de tal movilización y bajo semejantes tensiones, cualquier incidente, un disparo escapado o un accidente, pueden desencadenar acciones combativas letales.


El actual contencioso paraliza los esfuerzos políticos para obtener la libertad de civiles en poder de las FARC, que avanzaban hacía un dialogo que podía conducir a la paz en Colombia, donde el proceso político se congeló cuando en 1948 fue asesinado el líder liberal Jorge Eliécer Gaitán y la oligarquía impuso el esquema de alternancia entre liberales y conservadores, todavía vigente. Aquellas mismas circunstancias activaron mecanismos que dieron lugar a la lucha armada iniciada hace más de 40 años.


La situación interna del país sudamericano, dominado por una violencia virtualmente endémica y ante la incapacidad de los sucesivos gobiernos para ponerle fin, ejercen una enorme presión sobre los siete mil kilómetros de fronteras terrestres con cinco países que el Estado colombiano no sólo es incapaz de proteger, sino que vulnera abiertamente, lo cual provoca incidentes y roces con las naciones limítrofes.


Si no hubiera otros argumentos y muchas razones, políticas, legales y sobre todo humanitarias, la incursión del ejército colombiano en territorio de Ecuador para ultimar allí a Raúl Reyes, segundo jefe de las FARC, prueba la urgencia de encontrar soluciones antes de que la situación quede fuera de control.


Lo más peligroso de la actual situación es las posibilidades que crea para el reverdecimiento de antiguas rencillas y odios nacionales y que pueden frustrar los pasos firmes y prometedores hacia la cooperación y la integración latinoamericana y que manipulados por la propaganda pueden hacer retroceder la historia a etapas ya superadas.


Nadie, ni siquiera sus irresponsables instigadores tienen dudas acerca de que un conflicto militar que puede conducir a una guerra fraticida, causará enormes prejuicios y sufrimientos a los pueblos de la región, no beneficiara a país ni proyecto alguno y crearía condiciones para la intervención norteamericana contra los gobiernos progresistas de la región, especialmente los de Venezuela, Ecuador y Bolivia.


No hay que llamarse a engaño. No se trata ahora de una acción para derrocar a Chávez o crear problemas a Correa, sino de una conspiración de largo aliento, monitoreada por Estados Unidos destinada a apoderarse del petróleo de Venezuela y Ecuador, el gas de Bolivia y el agua y la biodiversidad de la amazonia. Teniendo a Uribe para hacer el trabajo sucio, Estados Unidos puede hacer estallar una guerra en la que probablemente no tenga ni siquiera necesidad de intervenir directamente.


Lo que ahora ocurre en varias fronteras sudamericanas no es causa ni premisa, sino consecuencia y resultado de políticas gubernamentales ineficaces e irresponsables, así como de opciones de liberación históricamente desfasadas que han apostado por soluciones violentas para problemas solubles por medios políticos y diplomáticos que, en lugar de posiciones de fuerza y de actitudes intransigentes, requieren talento, madurez, realismo e incluso, tolerancia.


Desactivar ahora el conflicto, hacer prevalecer los intereses legítimos de los pueblos y cerrar el paso a las maniobras imperiales es la palabra de orden. En una hora que puede ser decisiva, es preciso que al valor no le falte la inteligencia.


(Fuente: Funcaba 4/3/08)









From: Santiago Plaza
RED INFORMATIVA VIRTIN





El Israel Latinoamericano


Marcos Chinchilla



Fuera y dentro de Colombia, desde hace unos ocho meses se hizo evidente que la imagen del presidente Uribe venía en picada; se hizo claro, que la opción no es la paz, sino la imposición de la opción militar, privilegiando así los estrechos intereses que tiene con Washington. Ahí la primera afinidad que se ha hecho histórica entre el soberano del norte e Israel. El gobierno de Nariño asume una posición política y militar afín a la que tiene Israel en medio oriente.



Incluso, hasta con los reportes de la CNN, se evidencia que a figuras como Piedad Córdoba o el mismo Hugo Chávez, se les percibe no solo como facilitadores del proceso de paz y canje de rehenes, sino que sus acciones han tenido mayor significado que los impulsados por el gobierno. A Uribe no le ha quedado otra más que reconocer y agradecer de forma escueta y fría, esos esfuerzos humanitarios que el año pasado había torpedeado. Es un problema de protagonismo, y en política, el protagonismo tiene mucho peso; es algo así como la autoestima, y sin autoestima no soy nadie ante la casta militar, empresarial y política, menos ante Washington.



La segunda entrega de rehenes realizada días atrás, fue un nuevo golpe para la política de canje de rehenes, y para el decaído protagonismo de Uribe en Colombia. En ese marco ubico la muerte del guerrillero Raúl Reyes, era necesario un golpe "contundente" y ejemplarizante para las FARC, un golpe maestro que inclusive impactara en la opinión pública colombiana y que relanzara a Uribe entre sus conciudadanos. Las declaraciones triunfantes del Ministro de Defensa, y las grandes sonrisas de los militares que lo acompañaban, parecía que daban cuenta que más bien acababan de ganarse la lotería o que pronto recibirían la recompensa que tenían por la vida de Reyes. Poco importaba que el asalto del ejército hubiese dejando 16 nuevos colombianos muertos. Ahí la segunda afinidad: el exterminio selectivo, como tantos que son asesinados en la Franja de Gaza a manos de Israel (el presidente ecuatoriano denunció en forma consternada, que la intervención militar había sido una masacre, "Los cadáveres estaban en paños menores, en pijamas, es decir, no hubo persecución; los rebeldes fueron bombardeados y masacrados mientras dormían" www.jornada.unam.mx).


Destaca una situación espeluznante: Colombia se da el derecho de invadir y matar más allá de su territorio. Nos recuerda tanto a Israel como a los mismos Estados Unidos de América en la actualidad, a los asesinos del Plan Cóndor jefeado por los dictadores de la década de los 70, quienes trasegaban prisioneros políticos por todo el cono sur.



La tercera afinidad es tremendamente grave, y muy común del gobierno israelí: la violación de la soberanía de sus países vecinos, sea con excusas, mentiras o simplemente por que si, por que era necesario. La acción militar en que fue asesinado Raúl Reyes y el resto del grupo guerrillero, implicó mancillar, intervenir y atacador el territorio ecuatoriano por parte del gobierno colombiano. Es como si Ecuador no existiera, como si no hubiera un pueblo que respetar, apreciar, cuidar. Es como si no fuéramos latinoamericanos. El fin justifica los medios dirán los mandos militares. Si la paz no tiene sentido, menos la soberanía, cuenta solo mi soberanía. Se justifican los ataques preventivos.



En pocas horas, el escenario diplomático y militar de la región andina se ha visto sacudido. Ecuador no solo protestó ante la diplomacia de Bogotá, incluso llamó a consultas a su embajador, exige disculpas, moviliza tropas y anuncia que evalúa acudir a instancias internacionales para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y la integridad de su territorio. El gobierno de Venezuela amenazó con una respuesta militar si Colombia procede de igual forma con su territorio, movilizó contingentes militares para prevenir cualquier provocación, cierra embajadas y usa calificativos muy duros contra el presidente Uribe. Desde el enfrentamiento militar entre Ecuador y Perú, no teníamos una confrontación tan seria. Ni el mismo golpe de Estado sufrido por Chávez ha puesto a la región en una situación tan tensa.



Usando una expresión muy colombiana, Uribe y los mandos militares la embarraron. Violaron la soberanía ecuatoriana, acudieron a mentiras, contradicciones, enmarañan a la opinión pública colombiana, y están levantando un polvorín de insospechadas consecuencias. Golpeo, invado, luego me disculpo y la sigo embarrando. Qué sentido tiene agredirse entre hermanos si juntos experimentamos la invasión española, si juntos nos independizamos, si históricamente hemos intentando recorrer caminos de integración. Parece que las malas compañías y los malos consejos del imperio, terminan por enfermarnos.



La paz se nos viene al suelo. La guerra le conviene a muchos, particularmente a quienes viven de la guerra, comercian con la guerra y a quines les protege la guerra. La historia nos deja muy en claro que con la muerte y la violencia es poco lo que se gana. El Che está más vivo que nunca, Jesucristo mueve a millones, Martir Luter King sigue inspirando a otros tantos, Olympia de Gouges -asesinada en la guillotina- motiva a millones de mujeres para alcanzar la igualdad femenina.


¿Qué pasará con la paz en Colombia? Mientras no se toquen las causas estructurales que generaron y mantienen la guerra, más colombianos seguirán muriendo en este conflicto que la desangra, divide e incrementa la diáspora colombiana por todo el planeta.



Es urgente convocar un Consejo de Seguridad, aceitar la maquinaria de la Organización de Estados Americanos, alcanzar un pronunciamiento que condene esta vergonzosa acción de la Casa de Nariño, y evitar que Colombia se nos convierta en un Israel en América Latina.

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Lic. Marcos Chinchilla Montes
marcos.chinchilla@ucr.ac.cr
http://www.ts.ucr.ac.cr/
Escuela de Trabajo Social
Universidad de Costa Rica
Oficina (506) 2074771 / Fax (506) 2075154
Habitación (506) 2275212        
 


From: Alfredo VILORIA
RED INFORMATIVA VIRTIN

3/3/08

El operativo fue en territorio ecuatoriano; Rafael Correa ordena investigar los bombardeos

Abate el ejército colombiano a Raúl Reyes, el segundo jefe de las FARC

No se violó la soberanía de Ecuador: Colombia; "derrrota de la farándula terrorista", dice Uribe

Preocupa a los familiares de los rehenes la operación; la vía militar no es aconsejable, afirman

Jorge Enrique Botero (Corresponsal)

Bogotá, 1º de marzo. El jefe guerrillero Raúl Reyes fue abatido esta madrugada en territorio de Ecuador durante una operación del ejército colombiano, confirmó este sábado el Ministerio de Defensa de Colombia.

Reyes, integrante del secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), vocero de la guerrilla para la búsqueda de un acuerdo humanitario y segundo jefe del grupo, cayó junto con 17 insurgentes durante intensos bombardeos a un campamento situado cerca del río San Miguel, en una zona conocida como Granada.

La muerte de Reyes, cuyo nombre era Luis Edgar Devia, se produjo apenas tres días después de que las FARC liberaron a cuatro ex congresistas que tenían en su poder desde 2002 en busca canjearlos por guerrilleros presos.

Los cuatro ex rehenes, quienes se encuentran en Caracas tras ser entregados por la guerrilla al presidente Hugo Chávez, no se pronunciaron sobre el suceso. Se espera que lo hagan este domingo, cuando regresen a Colombia.

Entre tanto, los familiares de las personas que aún están en manos de las FARC expresaron su preocupación por lo ocurrido y reiteraron su total oposición a la posibilidad de un rescate de sus seres queridos por la vía militar.

Juan Manuel Santos, ministro de Defensa de Colombia, dijo que el presidente Álvaro Uribe se comunicó con su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa, para ponerlo al tanto de la situación.

Desde Quito se informó que el presidente de Ecuador ordenó a sus mandos militares que realicen una detallada investigación de lo ocurrido, pese a que las autoridades colombianas aseguraron que en ningún momento se violó la soberanía nacional ecuatoriana.

En breve comparecencia ante los medios, Santos relató que la operación se inició poco después de la medianoche del viernes con bombardeos sobre el lugar donde habían ubicado a Reyes.

Añadió que "una fuente humana" había dado información sobre la llegada del jefe guerrillero al área. También relató que después de los bombardeos, "el cadáver de Raúl Reyes fue trasladado desde el territorio ecuatoriano hasta Colombia para evitar que los guerrilleros se lo llevaran".

Uribe esperó hasta la noche para pronunciarse y lo hizo por cadena de radio televisión en el intermedio de uno de los clásicos del fútbol colombiano.

Habló escasos cinco minutos, durante los cuales felicitó a los mandos de las fuerzas militares y al ministro de Defensa, al tiempo que reveló la participación de dos informantes para el éxito de la operación, a quienes –dijo- "se les pagará su recompensa".

Sin explicar por qué, Uribe agradeció al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, y definió la muerte de Reyes de "una derrota de la farándula terrorista". Por último, dijo que asumía toda la responsabilidad de los hechos.

Las autoridades colombianas reportaron también la muerte de Julián Conrado, otro jefe insurgente que cobró protagonismo en los fracasados diálogos de paz del Caguán como integrante de las llamadas Mesas Temáticas.

Asimismo, aseguraron que entre los guerrilleros muertos está Gloria, compañera de Reyes.

Comandante del Bloque Sur de las FARC, Raúl Reyes condujo las negociaciones de paz entre el gobierno del presidente Andrés Pastrana y la guerrilla (1998-2002). Tras la finalización del proceso, quedó a cargo de las relaciones internacionales de la organización y fue su principal portavoz.

En sus campamentos recibió a centenares de delegados de organizaciones políticas nacionales e internacionales, así como a enviados especiales de los medios de comunicación.

La muerte del líder guerrillero fue calificada por el gobierno como "el mayor golpe a las FARC en toda su historia". Sectores políticos cercanos al presidente celebraron el hecho como "triunfo contundente de la política de seguridad de Uribe", mientras algunos analistas dijeron que es "el principio del fin de la guerrilla".

Desde Caracas, donde se encuentra acompañando a cuatro dirigentes políticos recién liberados por las FARC, la senadora colombiana Piedad Córdoba lamentó el hecho y confió en que pueda seguir su gestión en favor del un intercambio humanitario.

"Lamento la muerte de otros 18 colombianos por cuenta de la guerra que vive el país. Hace pocos meses estuve con Reyes en uno de sus campamentos y pude constatar su voluntad de conseguir un canje, así que su muerte es una gran pérdida no sólo para las FARC sino también para las esperanzas de paz para Colombia", dijo Córdoba a La Jornada.

Agregó que la muerte de Reyes, el principal portavoz de las FARC en el tema del intercambio humanitario, "es un golpe premeditado contra el proceso".

Según la senadora "en su condición de vocero, Reyes se reunía constantemente con delegados nacionales e internacionales, lo cuál lo convirtió en el más vulnerable de los miembros del secretariado. El gobierno detectó esta circunstancia y montó la operación para matarlo".

Llamó la atención sobre el hecho de que los bombardeos se hubieran producido justo un par de días después de que las FARC liberaron unilateralmente a cuatro ex congresistas, y recordó que uno de ellos, el senador liberal Luis Eladio Pérez, había insistido en rueda de prensa celebrada el jueves, en el camino del diálogo como única vía para la liberación de los rehenes que aún están en poder de la insurgencia.

En declaraciones a La Jornada, Carlos Lozano, dirigente del Polo Democrático (izquierda), dijo que la muerte de Reyes "es un duro golpe para las FARC, pero no puede considerarse como el derrumbe de esa guerrilla, cuya estructura es muy sólida".

Según Lozano, las FARC interpretarán la muerte de su dirigente como "un episodio más en la guerra que libran desde hace más de 40 años" contra el gobierno.

En cuanto a las repercusiones que tendrá el hecho sobre las negociaciones para un acuerdo humanitario, el analista y escritor Alfredo Molano consideró que no debe afectarlas: "No creo que la guerrilla suspenda la búsqueda de un acuerdo por este episodio".

Aún están en las selvas la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres líderes políticos y 28 militares y policías, algunos de ellos desde hace más de 10 años.

La muerte de Reyes constituye, según expertos en temas militares, el golpe más fuerte contra la guerrilla de las FARC y complementa una serie de acciones de los servicios de inteligencia tendientes a eliminar a los principales dirigentes de la insurgencia.

En 1998, fue designado jefe del equipo negociador de las FARC para los diálogos de paz

Reyes se unió a la guerrilla luego de amenazas y el asesinato de varios compañeros sindicalistas

Según los primeros informes, Gloria, su pareja, también fue muerta durante los bombardeos

Jorge Enrique Botero (Corresponsal)

El jefe rebelde saluda al presidente Andrés Pastrana, el 7 de enero de 1998 en San Vicente del Caguán, en la inauguración de los diálogos de paz Foto: Ap

Bogotá, 1º de marzo. Tras un largo periodo de actividad sindical y política, Raúl Reyes ingresó a las filas guerrilleras a mediados de los años 70. En Florencia, su ciudad natal, ubicada en el sur oriente del país y considerada la puerta de ingreso a la Amazonía colombiana, Reyes, cuyo nombre era Luis Edgar Devia, fue empleado de la compañía Nestlé, en cuyo sindicato dio sus primeros pasos como dirigente popular.

Posteriormente se vinculó activamente a la política como militante de partidos de izquierda, hasta que las amenazas en su contra y el asesinato de varios de sus compañeros lo impulsaron a la clandestinidad.

Su formación académica y política, así como su temperamento firme pero a la vez apacible, lo llevaron a convertirse rápidamente en uno de los jefes guerrilleros más respetados.

Al comenzar los años 80 fue elegido miembro del Secretariado de las FARC, la máxima instancia de dirección de esta guerrilla. En aquella época, el Secretariado estaba integrado por cinco miembros y en la actualidad lo componen nueve comandantes insurgentes y un suplente.

Este organismo colectivo de dirección está bajo el mando del máximo comandante, Manuel Marulanda Velez, también conocido como Tirofijo.

A los miembros del Secretariado de las FARC los designa el Estado Mayor Central, integrado por 35 miembros, que a su vez son elegidos por las Conferencias Guerrilleras. Estos eventos insurgentes tienen lugar cada cuatro o cinco años y el más reciente ocurrió a finales del año pasado.

En su condición de miembro del Secretariado, Reyes paso más de una década al lado de Marulanda y a comienzos de los años 90 fue designado para crear y dirigir el Bloque Sur de la principal guerrilla de Colombia, cuyo radio de acción se extiende a lo largo de toda la frontera con Ecuador, en zonas de selva pero también en las altas montañas de los Andes colombianos.

A la vez, Reyes era el coordinador de la llamada Comisión Internacional, encargada de mantener contactos y –en algunos casos– vínculos formales con gobiernos, partidos políticos y organizaciones sindicales y populares de todo el mundo.

En 1998, al iniciarse los diálogos de paz entre el gobierno del presidente Andrés Pastrana y la guerrilla, Reyes fue designado jefe del equipo negociador de la insurgencia.

Durante más de tres años actuó como portavoz y encabezó una delegación de guerrilleros que viajó a siete países europeos en una gira conjunta con funcionarios gubernamentales.

En la sede de los diálogos, situada en una zona desmilitarizada conocida como el Caguán, Raúl Reyes recibió a delegaciones nacionales e internacionales de alto nivel interesadas en la posibilidad de una salida política al conflicto armado que padece este país sudamericano desde comienzos de los años 60.

En septiembre del año pasado, el jefe insurgente abatido hoy recibió en uno de sus campamentos al enviado de La Jornada y concedió una larga entrevista, en la que ratificó la voluntad de la guerrilla para realizar un canje de prisioneros, hecho que calificó como "paso hacia la búsqueda de un nuevo proceso de paz".

En dicha entrevista no descartó la posibilidad de un encuentro entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el máximo jefe de las FARC, Manuel Marulanda.

En el encuentro con este corresponsal, Reyes bromeó sobre la obsesión del gobierno colombiano por capturar o abatir a un miembro del Secretariado.

"Ellos creen que con un hecho de estos se acabarían las FARC, pero para nosotros no sería más que un episodio normal dentro de la guerra. Para eso tenemos una sólida estructura militar y un grupo de cuadros capaces de ponerse al frente si uno de nosotros llegara a caer", le dijo Reyes a este corresponsal.

Bajo de estatura, pero dueño de gran fortaleza física, Raúl Reyes manejaba una gran ironía y era muy amigo de ilustrar sus planteamientos con dichos y refranes populares. Según los primeros informes, Gloria, su compañera, también fue abatida en los bombardeos. Reyes deja tres hijos, dos de ellos profesionales, dedicados a la medicina.

Crimen de guerra

De la redacción

Según el protocolo adicional a la Convención de Ginebra de 1977, añadido al protocolo original de 1949, el asesinato de un miembro de un ejército adversario mientras existen negociaciones de paz es un crimen de guerra bajo el rubro de perfidia.

"Se prohíbe matar, herir o capturar a un adversario recurriendo a la perfidia. Actos que invitan a la confianza del adversario y que lo llevan a creer que está bajo protección de las leyes internacionales aplicables a un conflicto armado y el traicionar esa confianza constituye perfidia", señala el texto del documento.

Una de las definiciones de perfidia, establece la Convención, es la de matar, herir o capturar a un adversario mientras existe un proceso de negociación abierto.

La Convención de Ginebra, por ser un tratado de regulación del derecho internacional, obliga a todos los países, por encima de sus propias constituciones nacionales, a respetar lo estipulado en el documento, en cuanto a respeto a los derechos humanos y leyes de combate.

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