viernes, 20 de diciembre de 2013

Extinción del magnífico Perro Polar Argentino


Extinción del magnífico Perro Polar Argentino (creación ARG)

 

 

 

 

 

 

El perro polar argentino (PPA) es una raza canina extinta, desarrollada por el Ejército Argentino para equipar sus bases antárticas en funciones de transporte. El PPA fue un cruce de Husky Siberiano, Alaskan Malamute, Groenlandés y Spitz Manchuriano. Se extinguió en 1994 como consecuencia de su repatriación al continente en cumplimiento de la normativa del Tratado Antártico de Protección del Ambiente (TAPMA). Desarrollada por enfermeros veterinarios del Ejército Argentino pensando en dotar a los miembros de las expediciones antárticas argentinas y a los habitantes de nuestras bases de un compañero recio, inteligente, afectuoso, eficaz y trabajador, incansable y provisto de un enorme y enconmiable espíritu de sacrificio, esta raza era, en todos los sentidos, productora de los mejores perros de trabajo que jamás se vieron por las tierras australes. En el origen del Perro Polar Argentino se encontraban varias de las principales razas árticas de trabajo: se lo desarrolló a partir del Husky Siberiano, del Alaskan Malamute, del Groenlandés y de Spitz Manchuriano. La formación y estabilización de las características de esta raza insumió la friolera de 31 años de trabajo a cargo de un equipo de más de treinta suboficiales enfermeros veterinarios militares, entre los que se recuerda a Héctor Martín y a Félix Daza Rodríguez. El Polar Argentino era un perro de respetable tamaño, que llegaba a pesar 60 kilos en los machos y 52 en las hembras. Estaba poderosamente blindado contra el frío: tenía el pelaje dividido en tres capas (lana, pelo y subpelo), con una capa de grasa subcutánea de 2 cm. de espesor que lo aislaba del ambiente. Eran impresionantes animales de tiro, con una capacidad de tracción que duplicaba la de cualquiera de las razas de las que descendía, con increíbles registros de resistencia y velocidad. Un tiro de 11 perros polares argentinos era capaz de arrastrar un trineo cargado con 1,1 toneladas a 50 km/h en terreno llano y a 80 en terrenos de 45° de inclinación durante 6 horas ininterrumpidas. Los 70° bajo cero constituían para ellos una temperatura normal de trabajo, y cuando la base soviética Vostok registró el récord mundial histórico de frío (89,3° bajo cero) los perros polares argentinos se encontraban allí de visita y jadeaban tranquilamente en ese frío capaz de congelar el aliento. Los Polares se alimentaban una sola vez al día (el doble que los Huskies siberianos), pero igualmente su mantenimiento era incomparablemente más barato que el gasoil de los tractores, que por supuesto no rendían las mismas prestaciones que los perros. Ni siquiera era necesario darles de beber, ya que solventaban sus necesidades de agua ingiriendo hielo. Uno de los peligros más importantes en las travesías antárticas son las grietas, no importa si se utilizan trineos de perros o tractores orugas. Pues bien, entre las soberbias capacidades del Perro Polar Argentino se contaba la de "detectar" u "olfatear" (el mecanismo íntimo continúa sumido en el misterio, y los animales no están aquí para estudiarlos) las grietas, evitando los accidentes y salvando vidas humanas que de otra forma se habrían perdido (recuérdese el luctuoso accidente que costó la vida a un soldado y un científico). Un ejemplar famoso: El más recordado de los perros polares argentinos, un ejemplar llamado "Poncho", se destacó en la historia polar argentina por su increíble capacidad de avisar a los hombres de que frente a ellos se encontraba una grieta oculta. En una oportunidad, además, guio con toda precisión a un equipo de rescate hasta los sobrevivientes de un accidente de aviación, que fueron recuperados en su totalidad. "Poncho" fue embalsamado por el sacerdote Juan Ticó, y su cuerpo se conserva en la ciudad de Ushuaia. Eran capaces de intuir o predecir las tormentas, ayudando a evitar salidas fallidas; no perdíanr la orientación jamás, ni siquiera en medio del temporal más espantoso; se especializaban en encontrar a hombres o vehículos perdidos (lo que los convertía en excelentes rescatistas), y su capacidad para transitar terrenos cuya escasa solidez nunca hubiera soportado el peso de los tractores-oruga era una virtud inapreciable. El caso particular de "Poncho" fue muy especial, porque pudo guiar con seguridad y por el camino más rápido a un equipo de rescate que buscaba a los tripulantes de un avión estrellado. Así, los aviadores pudieron ser extraídos de los restos del aparato más rápida y seguramente de lo que lo hubieran sido si no hubieran existido los perros polares argentinos. La utilidad última del Polar Argentino, el último sacrificio que era capaz de hacer por sus amos y amigos, era el hecho de que podía servir de sustancioso alimento en casos de muy extrema necesidad. Más de una vez —sobre todo en las primeras expediciones de principios del siglo XX—, los exploradores debieron comerse a algunos de sus perros o sacrificar a algunos de los del tiro para que los demás comieran y poder llegar a destino. Esto, como se comprende, tampoco puede hacerse con un tractor. Pero independientemente de todo ello, los habitantes de las bases antárticas argentinas con cierta antigüedad recuerdan con cariño y devoción a sus perros desaparecidos porque —como tampoco podrían hacerlo los tractores— representaron para ellos y a lo largo de décadas, inagotables fuentes de amor, afecto, abrigo y compañía en las largas, interminables noches polares en plena soledad. Ante semejantes y excelentes prestaciones, el lector se preguntará con todo derecho: ¿por qué se extinguió el Perro Polar Argentino? ¿Cómo permitimos semejante cosa? Para conocer la explicación, hay que referirse al entrenador de perros y experto argentino Sergio Grodsinsky, que ha sido el único que ha escrito sobre el tema y a quien consideramos la máxima autoridad sobre el particular. En agosto de 1991, los países con presencia en la Antártida se reunieron en Madrid para redactar y aprobar el Tratado Antártico de Protección del Medio Ambiente (TAPMA). El TAPMA, según Grodsinsky, "impulsó entre otras ‘cositas` impedir hacer reclamaciones territoriales hasta 50 años después y compelió a ‘preservar el ecosistema" aludiendo pretextos proteccionistas". Afirma el experto que el TAPMA dispuso expresamente el retiro de los perros polares del territorio austral, estableciendo que el 1° de abril de 1994 no podía quedar ninguno en el continente entero. Si alguno no hubiese podido ser evacuado, tendría que ser sacrificado. Pero...¿por qué? Porque una institución denominada Scientific Commitee on Antartic Research ("Comité Científico de Investigación Antártica") dictaminó en la reunión madrileña que los Perros Polares Argentinos "transmitían el moquillo a las focas" (¿?), que "depredaban las pingüineras" y que "albergaban en su pelaje parásitos capaces de alterar el equilibrio ecológico de la Antártida". Tal sarta de argumentos es calificada por el experto argentino de la siguiente manera: "No hay mito ni leyenda que encuentre oposición cuando la superstición viene del `Primer Mundo`, es `moderna` y se autoproclama `científica`". Analizaremos, siguiendo a Grodsinsky, los falaces y seudocientíficos argumentos del citado Comité: La enfermedad de Carré (conocida comúnmente como distemper o "moquillo canino") no se transmite a las focas ni a ninguna otra especie aparte de Canis lupus. Así como nosotros no podemos transmitir nuestra gripe a un gato o un perro, el cánido no transmite el moquillo a la foca. Es cierto que estos pinnípedos tienen su propia versión del moquillo, como la tienen los gatos (panleucopenia felina) y los monos (catarro de Fisher), pero son provocadas por diferentes virus, ineptos para infectar a otra especie que a sus huéspedes natural. Tanto la base argentina General San Martín (al sur del Círculo Polar Ártico) como la base Esperanza, ubicada en el extremo norte de la Isla Trinidad, las dos en las cuales moraban los perros polares argentinos, siempre vacunaron a sus animales contra el moquillo. Y los vacunaron bien. Esto significa: dos dosis al cachorro y un refuerzo anual para los adultos, aplicado sin falta todos los años. Esta revacunación anual en la hembras gestantes impide también la aparición de la enfermedad en los ejemplares neonatos. Las expediciones argentinas sin base permamente siempre estuvieron obligadas a seguir el mismo plan de vacunación. Por último, desde que los primeros perros polares argentinos pusieron sus fuertes patas en el continente blanco por primera vez (1951) hasta la expulsión del TAPMA (1994), nunca se declaró, denunció ni documentó un caso de moquillo entre los ejemplares argentinos. A fuer de ser sinceros, tampoco en los animales de otras razas pertenecientes a bases extranjeras. Nunca, jamás, en ninguna base de ningún país se detectó moquillo. Es una enfermedad que jamás existió en el continente antártico. Por el contrario, las únicas patologías caninas presentes en las bases argentinas consistieron en parasitosis y dermatitis producidas en los perros por picaduras de piojos y pulgas... ¡transmitidos a los perros por focas y pingüinos! Con respecto a los perros "depredadores de pingüinos", hace falta señalar que, una vez más, se trata de una falacia. No es imposible que alguna vez un perro haya matado a un pingüino, pero corresponde decir que la superpoblación de los pingüinos, depredadores del krill ellos mismos, produce graves enfermedades por hacinamiento. Esta superpoblación de aves jamás podría verse afectada por uno o dos ejemplares que se escaparon de sus bases a lo largo de toda la historia. Con respecto a las focas, resulta directamente ridículo imaginar a un perro de 60 kilos atacando y matando a una foca de 500 o 600 kilos. Si alguna vez un perro argentino devoró a una foca, fue porque encontró su cadáver en la costa, ya que las vivas huyen de los depredadores terrestres zambulléndose (siendo que el buceo es una de las pocas capacidades que el Perro Polar Argentino nunca logró desarrollar). Por último, si los perros argentinos eran "una especie exótica" que "desequilibraba el ecosistema antártico", exactamente lo mismo puede decirse de los seres humanos, incluidos los "científicos" que decidieron la expulsión de los cánidos. Por no hablar del hecho de reemplazar a los perros por tractores a gasoil, que, además de liberar gases de efecto invernadero, contaminan la Antártida con los malolientes y untuosos desechos de la combustión de hidrocarburos y los cambios de lubricantes. Finalmente, el especialista argentino se hace una última pregunta capital: si se han prohibido los perros en la Antártida pero no en el Polo Norte: "¿Por qué los perros en el Ártico no contagian a la focas?". La Argentina, como firmante del Tratado Antártico, no quiso denunciarlo y se sometió mansamente a la obligación de retirar a sus perros, dejando claramente asentada, sin embargo, su posición mediante el voto en contra. Así, pues, los 56 ejemplares que la nación mantenía en la Antártdia se dispusieron a ser evacuados a Tierra del Fuego antes de que se cumpliera la fecha límite del tratado. Pero, ¡ay!... considérese que los perros polares argentinos llevaban 43 años siendo criados en la Antártida, generación tras generación, sin contacto con perros provenientes de fuera y, lo que es más importante, sin contacto con los gérmenes patógenos normales en los perros. La conclusión es que habían perdido toda inmunidad orgánica. De la primera tanda de 30 animales llevados a Ushuaia, 28 murieron en brevísimo lapso, víctima de enfermedades para las cuales cualquier perro callejero se encuentra inmunizado naturalmente. Los dos ejemplares sobrevivientes de aquel grupo no tuvieron ninguna posibilidad de reproducirse... porque ambos eran machos. El segundo embarque (26 ejemplares) también sufrió los rigores de bacterias y virus para los que no estaban preparados, cayendo víctimas de una espantosa mortandad. Los pocos sobrevivientes (animales tal vez más fuertes que sus compañeros) fueron dispersados y desperdigados en manos de distintos propietarios adoptivos, ubicados muy lejos unos de otros. Incapaces de reproducirse entre ellos, los perros polares argentinos se cruzaron con otras clases de caninos, y su fuerte y extraordinaria genética se diluyó en la población canina de Tierra del Fuego, extinguiéndose de este modo esa portentosa raza argentina. Así, la emigración obligada por una ley basada en mentiras, logró lo que el hostil ambiente del invierno antártico, el hambre, la soledad, el trabajo a destajo, los vientos brutales y el frío asesino nunca hubiesen conseguido: privar a nuestros hijos y nietos del placer de la compañía de este soberbio y deventurado perro criollo. Tal vez alguien, en un futuro cercano, reproduciendo los cruzamientos de aquellos tesoneros veterinarios militares, pueda reproducir las cruzas que ellos hicieron y lograr, con cuidado, respeto y cariño, que el hermoso y orgulloso Perro Polar Argentino vuelva a caminar y tirar alegremente de los trineos, si no en la Antártida, al menos en las dilatadas tierras de la Patagonia Argentina.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Extinción del magnífico Perro Polar Argentino


Extinción del magnífico Perro Polar Argentino (creación ARG)

 

 

 

 

 

 

El perro polar argentino (PPA) es una raza canina extinta, desarrollada por el Ejército Argentino para equipar sus bases antárticas en funciones de transporte. El PPA fue un cruce de Husky Siberiano, Alaskan Malamute, Groenlandés y Spitz Manchuriano. Se extinguió en 1994 como consecuencia de su repatriación al continente en cumplimiento de la normativa del Tratado Antártico de Protección del Ambiente (TAPMA). Desarrollada por enfermeros veterinarios del Ejército Argentino pensando en dotar a los miembros de las expediciones antárticas argentinas y a los habitantes de nuestras bases de un compañero recio, inteligente, afectuoso, eficaz y trabajador, incansable y provisto de un enorme y enconmiable espíritu de sacrificio, esta raza era, en todos los sentidos, productora de los mejores perros de trabajo que jamás se vieron por las tierras australes. En el origen del Perro Polar Argentino se encontraban varias de las principales razas árticas de trabajo: se lo desarrolló a partir del Husky Siberiano, del Alaskan Malamute, del Groenlandés y de Spitz Manchuriano. La formación y estabilización de las características de esta raza insumió la friolera de 31 años de trabajo a cargo de un equipo de más de treinta suboficiales enfermeros veterinarios militares, entre los que se recuerda a Héctor Martín y a Félix Daza Rodríguez. El Polar Argentino era un perro de respetable tamaño, que llegaba a pesar 60 kilos en los machos y 52 en las hembras. Estaba poderosamente blindado contra el frío: tenía el pelaje dividido en tres capas (lana, pelo y subpelo), con una capa de grasa subcutánea de 2 cm. de espesor que lo aislaba del ambiente. Eran impresionantes animales de tiro, con una capacidad de tracción que duplicaba la de cualquiera de las razas de las que descendía, con increíbles registros de resistencia y velocidad. Un tiro de 11 perros polares argentinos era capaz de arrastrar un trineo cargado con 1,1 toneladas a 50 km/h en terreno llano y a 80 en terrenos de 45° de inclinación durante 6 horas ininterrumpidas. Los 70° bajo cero constituían para ellos una temperatura normal de trabajo, y cuando la base soviética Vostok registró el récord mundial histórico de frío (89,3° bajo cero) los perros polares argentinos se encontraban allí de visita y jadeaban tranquilamente en ese frío capaz de congelar el aliento. Los Polares se alimentaban una sola vez al día (el doble que los Huskies siberianos), pero igualmente su mantenimiento era incomparablemente más barato que el gasoil de los tractores, que por supuesto no rendían las mismas prestaciones que los perros. Ni siquiera era necesario darles de beber, ya que solventaban sus necesidades de agua ingiriendo hielo. Uno de los peligros más importantes en las travesías antárticas son las grietas, no importa si se utilizan trineos de perros o tractores orugas. Pues bien, entre las soberbias capacidades del Perro Polar Argentino se contaba la de "detectar" u "olfatear" (el mecanismo íntimo continúa sumido en el misterio, y los animales no están aquí para estudiarlos) las grietas, evitando los accidentes y salvando vidas humanas que de otra forma se habrían perdido (recuérdese el luctuoso accidente que costó la vida a un soldado y un científico). Un ejemplar famoso: El más recordado de los perros polares argentinos, un ejemplar llamado "Poncho", se destacó en la historia polar argentina por su increíble capacidad de avisar a los hombres de que frente a ellos se encontraba una grieta oculta. En una oportunidad, además, guio con toda precisión a un equipo de rescate hasta los sobrevivientes de un accidente de aviación, que fueron recuperados en su totalidad. "Poncho" fue embalsamado por el sacerdote Juan Ticó, y su cuerpo se conserva en la ciudad de Ushuaia. Eran capaces de intuir o predecir las tormentas, ayudando a evitar salidas fallidas; no perdíanr la orientación jamás, ni siquiera en medio del temporal más espantoso; se especializaban en encontrar a hombres o vehículos perdidos (lo que los convertía en excelentes rescatistas), y su capacidad para transitar terrenos cuya escasa solidez nunca hubiera soportado el peso de los tractores-oruga era una virtud inapreciable. El caso particular de "Poncho" fue muy especial, porque pudo guiar con seguridad y por el camino más rápido a un equipo de rescate que buscaba a los tripulantes de un avión estrellado. Así, los aviadores pudieron ser extraídos de los restos del aparato más rápida y seguramente de lo que lo hubieran sido si no hubieran existido los perros polares argentinos. La utilidad última del Polar Argentino, el último sacrificio que era capaz de hacer por sus amos y amigos, era el hecho de que podía servir de sustancioso alimento en casos de muy extrema necesidad. Más de una vez —sobre todo en las primeras expediciones de principios del siglo XX—, los exploradores debieron comerse a algunos de sus perros o sacrificar a algunos de los del tiro para que los demás comieran y poder llegar a destino. Esto, como se comprende, tampoco puede hacerse con un tractor. Pero independientemente de todo ello, los habitantes de las bases antárticas argentinas con cierta antigüedad recuerdan con cariño y devoción a sus perros desaparecidos porque —como tampoco podrían hacerlo los tractores— representaron para ellos y a lo largo de décadas, inagotables fuentes de amor, afecto, abrigo y compañía en las largas, interminables noches polares en plena soledad. Ante semejantes y excelentes prestaciones, el lector se preguntará con todo derecho: ¿por qué se extinguió el Perro Polar Argentino? ¿Cómo permitimos semejante cosa? Para conocer la explicación, hay que referirse al entrenador de perros y experto argentino Sergio Grodsinsky, que ha sido el único que ha escrito sobre el tema y a quien consideramos la máxima autoridad sobre el particular. En agosto de 1991, los países con presencia en la Antártida se reunieron en Madrid para redactar y aprobar el Tratado Antártico de Protección del Medio Ambiente (TAPMA). El TAPMA, según Grodsinsky, "impulsó entre otras ‘cositas` impedir hacer reclamaciones territoriales hasta 50 años después y compelió a ‘preservar el ecosistema" aludiendo pretextos proteccionistas". Afirma el experto que el TAPMA dispuso expresamente el retiro de los perros polares del territorio austral, estableciendo que el 1° de abril de 1994 no podía quedar ninguno en el continente entero. Si alguno no hubiese podido ser evacuado, tendría que ser sacrificado. Pero...¿por qué? Porque una institución denominada Scientific Commitee on Antartic Research ("Comité Científico de Investigación Antártica") dictaminó en la reunión madrileña que los Perros Polares Argentinos "transmitían el moquillo a las focas" (¿?), que "depredaban las pingüineras" y que "albergaban en su pelaje parásitos capaces de alterar el equilibrio ecológico de la Antártida". Tal sarta de argumentos es calificada por el experto argentino de la siguiente manera: "No hay mito ni leyenda que encuentre oposición cuando la superstición viene del `Primer Mundo`, es `moderna` y se autoproclama `científica`". Analizaremos, siguiendo a Grodsinsky, los falaces y seudocientíficos argumentos del citado Comité: La enfermedad de Carré (conocida comúnmente como distemper o "moquillo canino") no se transmite a las focas ni a ninguna otra especie aparte de Canis lupus. Así como nosotros no podemos transmitir nuestra gripe a un gato o un perro, el cánido no transmite el moquillo a la foca. Es cierto que estos pinnípedos tienen su propia versión del moquillo, como la tienen los gatos (panleucopenia felina) y los monos (catarro de Fisher), pero son provocadas por diferentes virus, ineptos para infectar a otra especie que a sus huéspedes natural. Tanto la base argentina General San Martín (al sur del Círculo Polar Ártico) como la base Esperanza, ubicada en el extremo norte de la Isla Trinidad, las dos en las cuales moraban los perros polares argentinos, siempre vacunaron a sus animales contra el moquillo. Y los vacunaron bien. Esto significa: dos dosis al cachorro y un refuerzo anual para los adultos, aplicado sin falta todos los años. Esta revacunación anual en la hembras gestantes impide también la aparición de la enfermedad en los ejemplares neonatos. Las expediciones argentinas sin base permamente siempre estuvieron obligadas a seguir el mismo plan de vacunación. Por último, desde que los primeros perros polares argentinos pusieron sus fuertes patas en el continente blanco por primera vez (1951) hasta la expulsión del TAPMA (1994), nunca se declaró, denunció ni documentó un caso de moquillo entre los ejemplares argentinos. A fuer de ser sinceros, tampoco en los animales de otras razas pertenecientes a bases extranjeras. Nunca, jamás, en ninguna base de ningún país se detectó moquillo. Es una enfermedad que jamás existió en el continente antártico. Por el contrario, las únicas patologías caninas presentes en las bases argentinas consistieron en parasitosis y dermatitis producidas en los perros por picaduras de piojos y pulgas... ¡transmitidos a los perros por focas y pingüinos! Con respecto a los perros "depredadores de pingüinos", hace falta señalar que, una vez más, se trata de una falacia. No es imposible que alguna vez un perro haya matado a un pingüino, pero corresponde decir que la superpoblación de los pingüinos, depredadores del krill ellos mismos, produce graves enfermedades por hacinamiento. Esta superpoblación de aves jamás podría verse afectada por uno o dos ejemplares que se escaparon de sus bases a lo largo de toda la historia. Con respecto a las focas, resulta directamente ridículo imaginar a un perro de 60 kilos atacando y matando a una foca de 500 o 600 kilos. Si alguna vez un perro argentino devoró a una foca, fue porque encontró su cadáver en la costa, ya que las vivas huyen de los depredadores terrestres zambulléndose (siendo que el buceo es una de las pocas capacidades que el Perro Polar Argentino nunca logró desarrollar). Por último, si los perros argentinos eran "una especie exótica" que "desequilibraba el ecosistema antártico", exactamente lo mismo puede decirse de los seres humanos, incluidos los "científicos" que decidieron la expulsión de los cánidos. Por no hablar del hecho de reemplazar a los perros por tractores a gasoil, que, además de liberar gases de efecto invernadero, contaminan la Antártida con los malolientes y untuosos desechos de la combustión de hidrocarburos y los cambios de lubricantes. Finalmente, el especialista argentino se hace una última pregunta capital: si se han prohibido los perros en la Antártida pero no en el Polo Norte: "¿Por qué los perros en el Ártico no contagian a la focas?". La Argentina, como firmante del Tratado Antártico, no quiso denunciarlo y se sometió mansamente a la obligación de retirar a sus perros, dejando claramente asentada, sin embargo, su posición mediante el voto en contra. Así, pues, los 56 ejemplares que la nación mantenía en la Antártdia se dispusieron a ser evacuados a Tierra del Fuego antes de que se cumpliera la fecha límite del tratado. Pero, ¡ay!... considérese que los perros polares argentinos llevaban 43 años siendo criados en la Antártida, generación tras generación, sin contacto con perros provenientes de fuera y, lo que es más importante, sin contacto con los gérmenes patógenos normales en los perros. La conclusión es que habían perdido toda inmunidad orgánica. De la primera tanda de 30 animales llevados a Ushuaia, 28 murieron en brevísimo lapso, víctima de enfermedades para las cuales cualquier perro callejero se encuentra inmunizado naturalmente. Los dos ejemplares sobrevivientes de aquel grupo no tuvieron ninguna posibilidad de reproducirse... porque ambos eran machos. El segundo embarque (26 ejemplares) también sufrió los rigores de bacterias y virus para los que no estaban preparados, cayendo víctimas de una espantosa mortandad. Los pocos sobrevivientes (animales tal vez más fuertes que sus compañeros) fueron dispersados y desperdigados en manos de distintos propietarios adoptivos, ubicados muy lejos unos de otros. Incapaces de reproducirse entre ellos, los perros polares argentinos se cruzaron con otras clases de caninos, y su fuerte y extraordinaria genética se diluyó en la población canina de Tierra del Fuego, extinguiéndose de este modo esa portentosa raza argentina. Así, la emigración obligada por una ley basada en mentiras, logró lo que el hostil ambiente del invierno antártico, el hambre, la soledad, el trabajo a destajo, los vientos brutales y el frío asesino nunca hubiesen conseguido: privar a nuestros hijos y nietos del placer de la compañía de este soberbio y deventurado perro criollo. Tal vez alguien, en un futuro cercano, reproduciendo los cruzamientos de aquellos tesoneros veterinarios militares, pueda reproducir las cruzas que ellos hicieron y lograr, con cuidado, respeto y cariño, que el hermoso y orgulloso Perro Polar Argentino vuelva a caminar y tirar alegremente de los trineos, si no en la Antártida, al menos en las dilatadas tierras de la Patagonia Argentina.

martes, 17 de diciembre de 2013

George Soros, el magnate detrás de la legalización de la marihuana en Uruguay

George Soros, el magnate detrás de la legalización de la marihuana en Uruguay

Gerardo Lissardy

BBC Mundo, Brasil

 Martes, 17 de diciembre de 2013

Soros: "Tenemos que experimentar y Uruguay es uno de los países experimentando".

Hay varios puntos que separan a quienes están a favor y en contra de legalizar la marihuana en las Américas, pero existe uno en el que todos parecen coincidir: el magnate George Soros y su Open Society Foundations se han vuelto actores claves en el tema.

El nombre del húngaro-estadounidense de 83 años resonó en el debate sobre el cannabis en Uruguay, tras conocerse que Open Society financió una campaña a favor de la ley que la semana pasada convirtió a ese país en el primero en legalizar el comercio de la droga.

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Soros, un controvertido inversionista, especulador y filántropo que en 1992 contribuyó a provocar una devaluación de la libra esterlina, también se reunió en septiembre con el presidente uruguayo, José Mujica, para discutir su iniciativa respecto a la marihuana.

"Como él tiene influencia en algunas ONG importantes, estuvo colaborando y va a seguir colaborando en eso", declaró Mujica al finalizar ese encuentro en Nueva York.

clicLea: Uruguay legaliza producción y venta de marihuana

Fundada y presidida por Soros, Open Society financia también grupos que impulsan cambios en la estrategia sobre cannabis en la región y Estados Unidos, incluida la Comisión Global sobre Política de Drogas que integran los expresidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Ernesto Zedillo (México) y César Gaviria (Colombia), entre otras personalidades.

"Open Society ha sido un actor muy clave dando apoyo a grupos de la sociedad civil que buscan promover una apertura" en la política de drogas, le dijo a BBC Mundo John Walsh, un experto de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), que también recibe donaciones de la fundación de Soros.

Pero, ¿por qué un octogenario considerado entre los hombres más ricos del mundo tiene tanto interés en la política regional de drogas?

Derechos humanos

La DEA ha criticado duramente la legalización de la marihuana en Uruguay.

Soros salvó su vida en la ocupación nazi de Hungría gracias a su padre y dejó el país tras sobrevivir a la batalla de Budapest entre tropas alemanas y soviéticas.

Luego de instalarse en EE.UU. y amasar fortunas con sus fondos de inversión, comenzó a financiar proyectos de apertura en países de la antigua Unión Soviética y en otras partes del mundo. Sus donaciones han sumado miles de millones de dólares.

"No podemos hablar de derechos humanos sin cuestionar la guerra a las drogas"

Pedro Abramovay

Pedro Abramovay, exsecretario de Justicia de Brasil que este año pasó a dirigir los trabajos de Open Society en América Latina, indicó que además de la política de drogas su equipo trabaja en temas como derechos humanos, transparencia y migración.

"El punto es que con las drogas tal vez seamos uno de los únicos", le dijo Abramovay a BBC Mundo, marcando una diferencia con las otras áreas de acción que involucran a muchas más organizaciones.

Indicó que la preocupación por la política sobre narcóticos deriva del interés en promover los derechos humanos. "No podemos hablar de derechos humanos sin cuestionar la guerra a las drogas", aseguró.

Y negó que la estrategia de Open Society en la región pueda tener algún vínculo con los negocios de Soros en el área agrícola o de cualquier otro tipo.

"Soy director y responsable para la estrategia de Open Society en América Latina y no sé absolutamente nada de los negocios de Soros", afirmó Abramovay. "Nunca he recibido ningún tipo de presión ni dirección que venga de la parte de los negocios".

"Experimentar"

"No podemos hablar de derechos humanos sin cuestionar la guerra a las drogas", dice Pedro Abramovay, exsecretario de Justicia de Brasil.

Open Society invierte unos US$34 millones en América Latina y 10% de ese total se destina a la temática de las drogas, financiando organizaciones en la región que impulsan cambios de política y tejiendo contactos entre ellas, informó su director regional.

En EE.UU., uno de los grupos que recibe ayuda de la fundación de Soros es la Drug Policy Alliance, que impulsó la legalización de la marihuana en Colorado y Washington y envió una experta a Uruguay durante el trámite de la ley.

"No sabemos cuál es el mejor tratamiento, tenemos que experimentar y Uruguay es uno de los países experimentando"

George Soros

La campaña publicitaria a favor de la legalización de la marihuana en Uruguay se realizó a través de Regulación Responsable, una coalición que reúne diferentes organizaciones e individuos.

El costo de esa campaña fue de unos US$100.000, un monto significativo para el mercado uruguayo, de los cuales cerca de US$60.000 provinieron de Open Society, según informaron medios locales.

"No sabemos cuál es el mejor tratamiento, tenemos que experimentar y Uruguay es uno de los países experimentando", declaró Soros tras su reunión con Mujica. "Queremos reducir el daño causado por las drogas y la guerra a las drogas".

Uruguayos en contra

Mujica refutó las críticas de la agencia antinarcóticos de la ONU a la nueva ley uruguaya.

De hecho, Open Society se apresta a pasar a una nueva etapa en Uruguay, apoyando un sistema de evaluaciones independientes sobre el impacto de la ley, indicó Abramovay.

Y sostuvo que en Uruguay "están muy contentos" con esa ayuda.

Sin embargo, no todos los uruguayos parecen de acuerdo.

Pedro Bordaberry, senador del opositor Partido Colorado, criticó que en este tema Mujica haya buscado apoyo de Soros y David Rockefeller, otro magnate estadounidense con quien se reunió en Nueva York.

"Antes marchaban con el Che Guevara por la tierra y ahora marchan con Soros y Rockefeller por la marihuana"

Pedro Bordaberry

"Antes marchaban con el Che Guevara por la tierra y ahora marchan con Soros y Rockefeller por la marihuana", dijo Bordaberry. "No queremos ni a Soros ni a Rockefeller ni ser experimento", agregó en diálogo con BBC Mundo.

El senador citó reportes periodísticos uruguayos que sugirieron que el interés de Soros podría estar vinculado a negocios de Monsanto, multinacional especializada en siembra y venta de semillas genéticamente modificadas, aunque dijo carecer de pruebas al respecto.

Ante esas versiones, Monsanto emitió un comunicado en septiembre negando que tuviera "vinculación con el desarrollo o comercialización de marihuana" o que estuviera trabajando "para patentar una semilla de marihuana transgénica en Uruguay ni en ningún otro lugar del mundo".

Abramovay negó por su parte que Soros sea accionista de Monsanto, advirtiendo que en este tema "se abre un espacio grande para teorías de la conspiración".

Walsh, el especialista de WOLA, sostuvo empero que por razones políticas "esa pregunta sobre los intereses de Soros va a mantenerse como en el aire, a pesar de las negaciones".

"(Soros) es un tipo con una riqueza que no se puede imaginar", afirmó.

Y aseguró que a su edad "no necesita" tramar eventuales negocios con la marihuana.

 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Premio Nobel denuncia que farmacéuticas bloquean los medicamentos que curan porque no son rentables

Premio Nobel denuncia que farmacéuticas bloquean los medicamentos que curan porque no son rentables

·          06 Mayo, 2013

·          

El ganador del Premio Nobel de Medicina, Richard J. Roberts, denunció a los grandes consorcios farmacéuticos que operan bajo un concepto capitalista, colocando primero los beneficios económicos a los de la salud de las personas y deteniendo el avance científico en la búsqueda de curas a enfermedades que son rentables para ellos.

En una entrevista dada a la página PijamaSurf, el científico e investigador señala que la investigación en la salud humana no puede depender sólo de la rentabilidad económica de ciertas empresas.

Y agrega que la industria farmacéutica "quiere servir a los mercados de capital...", añadiendo que el error en que no se trata de una industria más en el mecanismo económico, sino que "estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos".

Roberts acusa a las farmacéuticas de olvidarse de servir a las personas y preocuparse sólo a obtener beneficios económicos.

"He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad...", explica.

Añade que las empresas dejan de investigar porque "las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento".

Ante esto, señala que es habitual que la industria esté interesada en líneas de investigación no para buscar curas a ciertas enfermedades, sino que "sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo".

"Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos", menciona.

Y agrega que un ejemplo de tales abusos es que "se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas".

Respecto a las razones por las cuales los políticos no intervienen, Roberts argumenta que "en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos".

"Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras...", precisa.

Fuente: Elmostrador.cl

 

viernes, 6 de diciembre de 2013

La antigua Persia fue una de las cunas de diversas ciencias como las ciencias naturales, la medicina y las matemáticas.

Otro motivo más para que el imperio tenga ganas de bombardearlo

 

De: Evita Peron [mailto:peronevi@gmail.com]
Enviado el: jueves, 05 de diciembre de 2013 11:47 p.m.
Para: undisclosed-recipients:
Asunto: La antigua Persia fue una de las cunas de diversas ciencias como las ciencias naturales, la medicina y las matemáticas.

 

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El desarrollo de la ciencia médica en Irán

Un experto en temas iraníes

La antigua Persia fue una de las cunas de diversas ciencias como las ciencias naturales, la medicina y las matemáticas. Los iraníes han hecho importantes contribuciones también en campos como la química, el álgebra, las energía eólica etc. Hoy en día, desde la Revolución Islámica de Irán de 1979, la ciencia iraní ha experimentado un renacimiento en el que está involucrado la Academia de Ciencias de Irán y la Academia de Ciencias Médicas. En estos últimos años, Irán ha llevado a cabo notables avances en la formación y educación. La población universitaria iraní ha crecido desde los 100.000 estudiantes en 1970 a los 2 millones en 2006.

Irán se encuentra entre los 10 países pioneros en la investigación médica en la actualidad. El país cuenta con una red de más de 400 centros de investigación médica, publica 76 revistas médicas y produce decenas de miles de artículos científicos en este campo.
 
Irán es un país pionero en Asia en promover la medicina preventiva. Las cifras muestran que Irán disfruta de una situación notable en el contexto de los países en vías de desarrollo con un médico por cada 1.000 habitantes, frente a la proporción de uno para cada 6.000 que existía antes de la Revolución Islámica.

El país ha logrado que el 92% de su población disponga de un acceso al agua potable, proporción que se eleva al 100% en las áreas urbanas. Teherán ha realizado esfuerzos en el campo de la nutrición a través del Instituto de Nutrición y las Ciencias Alimenticias de Irán. Este instituto ha sido empleado en el desarrollo de políticas contra la obesidad, que afecta al 15% de los varones y al 35 de las mujeres del país.

Irán produce el 95% de sus medicamentos internamente e importa el 5%. En Asia, Irán se encuentra entre los cinco principales países productores de medicinas y es el único que produce tal cantidad de medicamentos internamente.

Pionero en la ciencia de trasplantes

La ciencia de los trasplantes en Irán se remonta a 1935, cuando fue realizado el primer trasplante de córnea en el Hospital Farabi de Teherán.

El Centro de Investigación de Trasplantes de Médula Ósea, Hematología y Oncología de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán fue establecido en 1991. Se trata de uno de los mayores centros de trasplante de célula ósea del mundo.

Por su parte, el centro de trasplantes Shiraz Nemazi ha sido una de las instituciones pioneras en la ciencia de los trasplantes. En 1967 fue realizado allí el primer trasplante de riñón y en 1995 el primer trasplante de hígado.

El primer trasplante de corazón fue realizado en 1993 en Tabriz y el primero de pulmón fue llevado a cabo en 2001. Irán desarrolló también el primer pulmón artificial en 2009 y se encuentra entre los seis países del mundo que poseen esta tecnología.

Irán ha producido también un corazón artificial en la Universidad de Mashhad, según anunció la agencia de noticias Mehr en abril de 2013. La agencia añadió que los investigadores iraníes comenzaron a construir este corazón en 2012.

Hoy en día, los trasplantes de hígado, riñón y corazón son realizados de forma habitual en Irán y el país ocupa el quinto lugar en el mundo en lo que se refiere a los trasplantes de riñón.

En 1994, fue creado el Banco de Tejidos de Irán, la primera institución de este tipo en el país.

La neurociencia

La neurociencia está también surgiendo con fuerza en Iraq. Un programa académico sobre el desarrollo de la neurociencia ha sido establecido en el país en las últimas décadas. Durante la Guerra Irano-Iraquí (1980-1988), Irán inventó un nuevo tratamiento para los pacientes con heridas en el cerebro, alejándose así de las técnicas anteriores importadas del Ejército estadounidense. Estas nuevas técnicas sirvieron para disminuir la tasa de muertes entre los pacientes con este tipo de problemas.

Estas nuevas técnicas beneficiaron incluso a la congresista estadounidense Gabrielle Giffords, que había recibido un disparo en la cabeza y han sido exportadas a diversos países del mundo.

Biotecnología

Irán es uno de los países líderes en el campo de la biotecnología y ha producido decenas de medicamentos biosimilares en Oriente Medio y el Norte de África. Se calcula que en los próximos tres años ocupará el segundo lugar en Asia, tras la India, en la producción de estos medicamentos.

Los medicamentos biosimilares se caracterizan por su gran complejidad molecular. En la actualidad, sólo 12 países en el mundo producen medicamentos basados en la biotecnología. La tecnología de los medicamentos biosimilares utiliza proteínas, anticuerpos monoclonales y nanotecnología.

Irán es en la actualidad, uno de los nueve países del mundo en producir anticuerpos monoclonales y el segundo del mundo, después de Dinamarca, en producir el llamado “factor siete” para el tratamiento de pacientes hemofílicos.

El país fabricó 13 productos en el campo de la biotecnología hasta el 2013, a precios más baratos que los del mercado, y se estima que hay otros 15 medicamentos similares en vías de producción.

Oncología

En el campo de la lucha contra el cáncer, Irán ha dado también pasos relevantes. En 2009, por ejemplo, el Ministerio de Sanidad de Irán desarrolló una vacuna contra el cáncer cervical y anunció que la efectividad de esta nueva vacuna había sido verificada mediante pruebas en pacientes. A nivel mundial el cáncer cervical es el quinto tipo de cáncer que más muertes produce entre las mujeres.

Los científicos iraníes han logrado producir también el primer robot que detecta tumores de mama por medio táctil. Este ingenio ha sido desarrollado por la Universidad Politécnica Amir Kabir y no causa daños en la piel de las mujeres pacientes. El robot es capaz de diferenciar entre tumores malignos y benignos con una precisión del 95,5%.

Los científicos iraníes han producido también dos nuevos radioisótopos para el tratamiento médico. Estos dos son el renio-186 y el samario-153, según fuentes de la Organización de la Energía Atómica de Irán.

Estos radioisótopos han sido producidos gracias al desarrollo del programa nuclear de Irán. Ellos son producidos por el reactor nuclear de investigación de Teherán.

La Organización anunció que las pruebas clínicas de los radioisótopos habían sido exitosas. Irán es uno de los países que trabajan en la producción de estos productos médicos que son empleados en el diagnóstico y tratamiento de varios tipos de cánceres. Según las estadísticas iraníes, unos 50 millones de pacientes podrían haberse salvado de haber existido antes esos productos.

Irán ha empleado también la nanomedicina en el tratamiento de los tumores. Esta medicina tiene la ventaja de que reduce los efectos secundarios negativos de otros tratamientos, como la quimioterapia, porque se aplica sólo a la zona donde está situado el tumor.

Irán ha pasado de ocupar el puesto 27º del ranking mundial en lo referente al desarrollo de la nanotecnología en 2007 al 10º puesto en 2012.

Turismo médico

Según el canal en árabe de Rusia Hoy (Russia Alyaum) Irán se ha convertido en uno de los principales países líderes del así llamado “turismo médico”, que implica que muchos extranjeros acuden a ese país para recibir tratamiento allí debido a la buena situación de su servicio sanitario, los precios razonables y la existencia de un gran número de profesionales en el sector.

Según el canal de televisión, a pesar de las fuertes sanciones que soporta el país, el turismo médico ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos años.

Los iraníes tienen ya unas instalaciones muy avanzadas en muchas partes del país, donde ofrecen tratamientos con aguas minerales, tratamientos de fertilidad, tratamientos con células madre, diálisis, operaciones de corazón, operaciones de la vista y cirugía cosmética. También produce medicamentos únicos contra el SIDA y otras enfermedades.

Según las estadísticas, unos 30.000 turistas médicos entran en Irán anualmente y las estadísticas muestran que proceden tanto de países avanzados, como Gran Bretaña y Suecia, como de países menos avanzados, especialmente de la región, tales como Pakistán, Afganistán o Iraq. Las declaraciones iraníes apuntan a un desarrollo de este sector para lo cual el país deberá preparar no sólo más instalaciones sino agencias de turismo que gestionen este tipo de ofertas.


 

 

jueves, 5 de diciembre de 2013

EN ARGENTINA NO HABRÁ GUERRA DE CÁRTELES COMO EN MÉXICO

Esperemos que así sea….

 

 

Cecilia González:

EN ARGENTINA NO HABRÁ GUERRA DE CÁRTELES COMO EN MÉXICO

  

La periodista mexicana Cecilia González, autora de "Narcosur: La Historia del Narcotráfico Mexicano en la Argentina" (Editorial Marea) presentó su libro en las recientes semanas. Esta investigación, que ya está siendo material de referencia, resulta indispensable para entender el avance de este tema en Argentina.

Cecilia González, corresponsal de NOTIMEX en Argentina desde 2003, Licenciada en Ciencias de la Comunicación y con un master en Información Internacional otorgado por la Universidad Complutense de Madrid, participó en talleres sobre periodismo y/o literatura en La Habana, París, Madrid, Cartagena y Buenos Aires. Suele ofrecer conferencias sobre periodismo en universidades de México y Argentina. Es además autora de "Nostalgias con Sazón", un libro maravilloso que rescata las recetas de cocina de su mamá, y de "Escenas del Periodismo Mexicano" uno de los libros que resume la historia periodística.

En diálogo con RazonEs de SER, la colega mexicana describió como se están insertando y operando los cárteles del narcotráfico.  Y enfatizó, entre otros temas, la facilidad cono que se atraviesan los puestos fronterizos argentinos, donde las fuerzas de seguridad se ven sobrepasadas por el crimen organizado, además de considerar que ejercer el periodismo en Argentina es un privilegio.

por Nancy Azpilcueta y Daniel Raddi

¿Cómo surge la idea del libro?

Tomé la decisión cuando se realizó una marcha de periodistas, en México, en agosto de 2010, en medio del fragor de la guerra contra el narcotráfico, donde mis compañeros denunciaron acoso y desprotección para con los periodistas, que estaban siendo amenazados, desaparecidos, asesinados o exiliados. Allí sentí que tenía una obligación ética, porque yo al principio no me quería meter mucho en el tema y sólo manejar información para la agencia, con la nota del día, la cotidiana. pero entendí que era un compromiso que me excedía.

Decidí que tenía que escribir un libro para explicar cómo la guerra del narcotráfico impactó también en otros países, y en este caso en Argentina.

Imaginamos que para aquellos que tomamos a México como país adoptivo ya es doloroso, por lo que suponemos que para quienes son de allí eso se duplica...

En mi caso no es que se duplique o sea más fuerte. Es otro tipo de dolor que no lo puedo cuantificar, porque nunca puede ser más difícil lo que veo desde aquí que lo que están viviendo mis compañeros o mis paisanos. En esa marcha de los periodistas, me dolió mucho hablar con los compañeros de los Estados y saber que estaban trabajando totalmente desprotegidos, amenazados no sólo por los narcos sino por los gobernadores y alcaldes, quedando como en el medio del sandwich, como se dice habitualmente. Encima con la presión de un gobierno que no quería reconocer que estaba cometiendo una masacre. Eso me resultó muy doloroso y comprendí que yo estaba trabajando acá en una situación de privilegio, que estaba muy bien y que debía escribir un libro al respecto.

Para los argentinos, que sabemos lo que es tener todo el tiempo a los militares en la calle, consideramos que fue un grave error estratégico de la administración de Felipe Calderón. ¿El libro lo refleja de la misma manera?

El libro tiene un capítulo que se llama La Guerra con el Narcotráfico, en el que trato de explicar la situación histórica que llevó a México a lo que se vive hoy. Y a partir de la última etapa, sobre todo, de las decisiones del gobierno de Felipe Calderón, para mí también irresponsablemente. El entra en la guerra contra el narcotráfico sin combatir las causas y sin pensar seriamente en las consecuencias.

Él pensó que solamente con la militarización, el combate frontal y la violencia combatiría o desaparecería de manera efectiva el problema. Y resultó todo lo contrario, porque la violencia genera violencia.

Además, hubo casos, aunque hubiera sido sólo uno, en los que se violaron los derechos humanos. Y allí sí hago un paralelismo entre las situaciones que se vivieron acá en los años setenta, que se replicaron por distintas causas y en otras circunstancias en México, como es el caso de los desaparecidos.

Como es el caso de lo que se reclama en Coahuila como consecuencia de los gobiernos de Humberto y Rubén Moreira...

Sí, por ejemplo. El problema es nacional. El gobierno ya reconoció que hay 26 mil, pero los organismos de Derechos Humanos duplican esa cifra. Y encima miles de muertos en sólo un sexenio. Es una masacre, una cacería social que no se conoció cabalmente en América del Sur.

Tú refieres al narcotráfico mexicano y las derivaciones que puede haber en la Argentina, pero consideramos que se plantea un escenario completamente diferente. En México, el enfrentamiento es entre cárteles de allí, pero en la Argentina se dejó de ser país de paso para convertirse en consumidor, pero donde aparecen también los colombianos y los peruanos. Incluso, Eugenio Zaffaroni, Ministro de la Corte, dijo que corremos el riesgo de convertirnos en México o Colombia. ¿Tú consideras que los enfrentamientos acá pueden ser peores?

No, pero además me parece que el diagnóstico no es como lo están planteando. Las situaciones no son comparables por contexto histórico y geopolítico. Argentina no es el vecino del principal consumidor del mundo y que, además, le surte armamento a los cárteles. Ni siquiera es tan productor como lo es México.

Son circunstancias completamente diferentes. En el caso de Argentina, me gustaría aclarar que no es que vengan capos de los cárteles mexicanos, colombianos o peruanos. Argentina ya tiene sus propias organizaciones criminales que no llegan a ser cárteles, y se está viendo, básicamente en Santa Fe. Las bandas son netamente argentinas. Los surtidores sí son extranjeros, pero aquí no hay peleas entre cárteles.

¿Y no crees que se pueda llegar a situaciones de la magnitud de México?

No, porque tendría que llegar una invasión impresionante, que no creo que se dé. Argentina no es un país productor de coca y marihuana, por lo que eso te quita presión. E insisto, no están al lado de Estados Unidos. Sí tienen la presión de países productores y que son limítrofes. Tienen un mercado consumidor creciente, efectivamente, pero la situación es totalmente diferente.

La cantidad de sangre que ha corrido en México no lleva siempre al cuestionamiento de qué se gana con la prohibición o con la represión, en lugar de pensar en un control del Estado en cuanto a la comercialización. ¿Ves allí una posible solución?

Veo una alternativa a las políticas revisionistas que impuso Estados Unidos desde mediados del siglo pasado y que efectivamente demostró su fracaso. Pero quiero insistir en que este es un problema global. No es que están viniendo nomás a la Argentina. Los narcotraficantes, no sólo los mexicanos, sino los de todo el mundo, han expandido sus negocios y ven en dónde pueden operar. Donde puedan colarse, allí llegan.

Estas nuevas alternativas que contrarrestan las políticas decididas, de manera unilateral, por Estados Unidos, como en el caso de Uruguay que está aprobando la despenalización completa del consumo de marihuana, tendremos que ver cómo funciona. Y si no, ver como sociedad de construir nuevas maneras de combatir el problema, que es muy complicado. Es un problema muy complejo.

Te escuchamos en un programa decir que el tema no lo planteas en un marco de partidos políticos, si el PAN, si el PRI o si el PRD. Pero hay una realidad que tiene que ver con cierta complicidad, ya sea por omisión o por acción. ¿Tienes la convicción de que gobernadores, alcaldes y poder federal han dejado hacer demasiado o han sido parte del problema?

Cuando dije eso me refería a la Argentina, no a México. Llevo once años de no vivir en México. Y en eso quiero ser sumamente respetuosa, porque yo vivo en Argentina. Y lo que sé e investigué se refiere a Argentina, con mucho más detalle. Efectivamente, también he analizado el fenómeno en México. pero no sólo en México o en Argentina. En todos los países del mundo, donde hay crimen organizado, no puede crecer sin algún tipo de aval o de protección política o policíaca. Por supuesto que la hay.

Hablando específicamente de Argentina, donde los cuerpos policiales son diferentes a los de México, en cuanto a su organización, ¿consideras que están fuertemente penetrados o sólo medianamente?

No lo pondría en una escala. Están penetrados, pero no porque yo lo diga. así lo señalan investigaciones sobre la Bonaerense. Y en Córdoba y Santa Fe, dos de las provincias más importantes del país, ya se demostró la filtración del crimen organizado. Es un poder corruptor terrible. Por eso hay que manejarlo con seriedad.

Algo similar a lo que sucede con los controles fronterizos con Bolivia, Paraguay o Brasil, que suelen ser muy laxos...

Son muy permeables, efectivamente. Son de los factores que provocan las críticas más fuertes.

www.razonesdeser.com