miércoles, 12 de marzo de 2008

La amenaza de los árboles transgénicos

La amenaza de los árboles transgénicos
Mientras que los cultivos transgénicos siguen siendo objeto de arduas polémicas y resistencias en todo el mundo nuevas amenazas se abren en el horizonte, con la presión creciente de las empresas para introducir árboles transgénicos.

(Silvia Ribeiro- La Haine) Mundo- El motor principal de la industria es producir materia prima más barata para papel y celulosa para etanol, a costa de aumentar los fuertes impactos que ya tienen los monocultivos forestales en el ambiente, los bosques, las comunidades indígenas, negras y campesinas.
Frente a esta presión, y en función de los potenciales impactos sobre la biodiversidad, la octava Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica, que se reunió en Brasil en marzo de 2006, tomó una resolución donde se invita a los países a "aplicar el enfoque de precaución a la utilización de árboles genéticamente modificados". Pese a que la resolución es tímida, fue suficiente para que la industria movilizara sus baterías para prevenir por todos los medios que el Convenio avance hacia una recomendación más contundente en su próxima reunión en mayo de este año, en Bonn, Alemania.
Organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo se están movilizando activamente 138 organizaciones de los países donde se están realizando investigaciones con árboles transgénicos, incluyendo ambientalistas, campesinas, indígenas y otras, suscribieron una carta abierta donde expresan sus principales preocupaciones.
En primer lugar, explican, este tipo de investigación se realiza para "consolidar y expandir un modelo de monocultivos de árboles que ya ha demostrado resultar en graves impactos sociales y ambientales en muchos de nuestros países".
Las investigaciones que apuntan a lograr árboles de crecimiento más rápido significarán una absorción mayor de nutrientes del suelo, agotándolos más rápido, y al mismo tiempo un impacto más grave sobre el agua. La investigación para árboles manipulados genéticamente para resistir bajas temperaturas, con el objetivo de avanzar sobre regiones más frías y zonas más altas de montaña, erosionará nuevos ecosistemas y el sustento de comunidades en zonas que aún no han sido afectadas por los actuales monocultivos. Los árboles con propiedades insecticidas, podrían resultar en la mortandad de una cantidad de otras especies de insectos con los consiguientes impactos sobre las cadenas alimenticias. Los árboles con resistencia a herbicidas, implicarían impactos sociales y ambientales aún mayores, destruyendo flora y fauna local y sobre la salud de los habitantes.
Además, hay que sumar el hecho de que la contaminación transgénica producida por el polen de los árboles puede alcanzar cientos de kilómetros y llegar a los bosques naturales ya que a diferencia de los cultivos agrícolas que se plantan por una estación, los árboles permanecen durante décadas o siglos.
Pero en la lógica perversa de las empresas, esto se podría "solucionar" agregando a estos árboles genes "Terminator" para que sus semillas sean estériles. De paso, justificar que se "legitime" esta tecnología suicida, abriendo la puerta para aplicarla también a las semillas agrícolas. Científicos como la doctora Ricarda Steinbrecher, han mostrado que si en los cultivos agrícolas, esta tecnología nunca podría funcionar completamente en los árboles sería aún más riesgoso, porque nadie puede prever los cambios metabólicos y mutaciones que puede sufrir un árbol durante toda su vida, a causa de cambios en el clima, el suelo o el ecosistema, haciendo imprevisible como expresarán los árboles estos constructos genéticos.
Quizá lo más paradójico de esta nueva amenaza es que más de las tres cuartas partes del uso de papel que se produce con estos árboles, será para empaques y propaganda de las cadenas transnacionales, que no serían necesarios si se apoyara la soberanía alimentaria y el consumo local y descentralizado.

(Fuente: Red Eco Alternativo 5/3/08)
 

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