miércoles, 30 de noviembre de 2016

3 de julio de 2013

Marie Monique Robin: "Si existe un país en el que Monsanto haya podido hacer todo lo que le viniera en gana sin el menor obstáculo, ese es Argentina"

Reconocida por sus investigaciones sobre el accionar de las multinacionales agrícolas, la periodista francesa Marie Monique Robin (1960) fue quien ha revelado los entretelones del agronegocio y denunciado a la corporación Monsanto, líder del mercado mundial de semillas transgénicas y agroquímicos, por ocultar y falsificar información relativa a los productos que comercializa. Robin es autora de numerosas investigaciones. Quizás, la más famosa de ellas sea "Le monde selon Monsanto" (El mundo según Monsanto), publicada en 2008 como libro y documental cinematográfico, traducida a dieciséis idiomas y difundida hasta en las regiones más recónditas de Africa. En ese trabajo, la periodista francesa dedicó un capítulo entero al caso de la Argentina, lo que la llevó a conocer diferentes provincias inundadas por el "oro verde" y constantemente fumigadas. La soja transgénica desembarcó en la Argentina en 1996. Fue el segundo país, después de los Estados Unidos, en autorizar su llegada, en un proceso plagado de irregularidades ya que se violaron procedimientos administrativos, se dejaron sin respuesta los cuestionamientos de instancias técnicas y no se realizaron los análisis especificados por distintos organismos. Ya durante la autorización se vio la mano de las multinacionales: el expediente administrativo estaba escrito en inglés y nunca se tradujo al castellano. Además, de sus ciento treinta y seis folios, ciento ocho pertenecían a informes presentados por Monsanto. "Si existe un país en el que la multinacional haya podido hacer todo lo que le viniera en gana sin el menor obstáculo, ese es Argentina", sostuvo Marie Monique Robin en "El mundo según Monsanto". Por entonces, dos medios periodísticos de circulación masiva fueron los principales impulsores mediáticos para conseguir el ingreso de la soja transgénica y el glifosato a la Argentina. En ellos se hablaba de la soja transgénica como "uno de los alimentos más completos" y propiciaban su "ingreso en nuestra cultura". Tiempo después se conocieron los vínculos comerciales que existen entre esos diarios y Monsanto. Los casos de cáncer denunciados por investigadores independientes no tuvieron lugar en sus páginas y simultáneamente encararon una campaña para deslegitimar los estudios que advertían sobre los efectos del herbicida. Sucede que ambas empresas están asociadas en la organización de la feria anual Expoagro, donde se realizan jugosos negocios vinculados con el comercio de agroquímicos con la participación de las principales compañías del rubro. Hoy por hoy, y a pesar de los ingentes esfuerzos que hace el actual gobierno para diferenciarse del gobierno "neoliberal" de los años '90, nada ha cambiado. Es más, el modelo se ha profundizado. Con la anuencia y venal complicidad del gobierno "nacional y popular", Monsanto ha puesto en marcha proyectos tales como Max Solidario, Semillero de Futuro, Agricultura Certificada y Compromiso de Rendimiento Sustentable, programas de "responsabilidad social corporativa" mediante los cuales supuestamente promueve el desarrollo de "proyectos productivos que contribuyan a la sustentabilidad de comunidades rurales postergadas" a la vez que introdujo la tecnología RoundUp Ready -un herbicida a base de glifosato para el cultivo de maíz- y la tecnología BG/RR -para ser aplicada en el cultivo de algodón- entre otros. Marie Monique Robin también ha incursionado en otros temas igual de urticantes que también involucran a la Argentina. En "Voleurs d'yeux" (Ladrones de ojos) trató el problema del tráfico de órganos; y en "Escadrons de la mort. L'école française" (Escuadrones de la muerte. La escuela francesa) muestra los vínculos entre los servicios secretos franceses con sus homólogos de Argentina y Chile. Recientemente ha publicado una nueva investigación sobre la problemática de los transgénicos: "Notre poison quotidien" (El veneno nuestro de cada día), donde se ocupa de los químicos que contaminan la cadena alimentaria. Sobre esta nueva obra se explayó en la entrevista realizada por Manuel Alfieri para la edición el 4 de septiembre de 2012 del diario "Tiempo Argentino".


¿Cuándo y cómo comenzó su interés por este tema?

Llevo más de veinticinco años trabajando como periodista, con un interés particular por la cuestión agrícola, porque mis padres son agricultores en Francia. Así fue que comencé a hacer un trabajo de investigación sobre la pérdida de biodiversidad en el mundo. Cuando fui a México me encontré con un escándalo tremendo: multinacionales que consiguen patentes de semillas. Dentro de esas empresas estaba Monsanto, que en aquella época ya tenía más de seiscientas patentes en plantas. Allí empecé a investigar a Monsanto y a ver el tema de las patentes, que para mí es central. La única razón por la que Monsanto hace transgénicos es porque hay patentes, y eso permite que pida regalías y tenga un monopolio del sistema. Controla toda la cadena alimentaria a través de este sistema, obligando a los agricultores a comprar cada año sus semillas.

En "El mundo según Monsanto" usted denunció el accionar de una de las empresas más poderosas del mundo. ¿Recibió presiones o amenazas?

Esa era mi preocupación. Pero pasó una cosa que para mí fue una protección tremenda: el increíble impacto del material publicado. Si no me pasó nada es porque todo está justificado con entrevistas y con documentos. Yo estaba en Canadá cuando salió el documental y una de las periodistas que me entrevistó me dijo que su mejor amiga era la directora de comunicación de Monsanto Canadá. "La empresa buscó en cada página cómo te podía hacer un juicio y no encontró nada", me confesó. Por eso yo digo abiertamente que Monsanto es una empresa criminal.

¿Cuáles son los principales argumentos para sostener su denuncia?

Cuando una empresa sabe que un producto es muy tóxico, es decir, que va a contaminar el medio ambiente o va a enfermar a la gente, y de todas formas hace lo posible para mantenerlo en el mercado, entonces se trata de un comportamiento criminal. Por ejemplo, en el tema del Policloruro de bifenilo (PCB), prohibido en casi todo el mundo, Monsanto acumuló las pruebas y las escondió, sabiendo cuán altamente tóxicos eran los PCB. Por eso fueron condenados a pagar 700 millones de dólares de multa en los Estados Unidos. Fue por la tragedia de Anniston, en 2002, cuando la justicia comprobó que de tres mil quinientos demandantes de ese pueblo, el 15% presentaba niveles superiores a 20 ppm (partes por millón) de PCB en sangre, cuando lo aceptable es de 2 ppm.

Este tema forma parte también de su nuevo libro, "Nuestro veneno de cada día".

Claro. Allí cuento la historia de campesinos que se reunieron para hacer una asociación de más de doscientos miembros. Muchos tienen enfermedades como Parkinson y cáncer. Son campesinos que manipulan tóxicos a diario. El presidente de esta asociación manipuló Lasso, un herbicida para el maíz de Monsanto, prohibido en la Unión Europea, y esto le provocó una intoxicación aguda. Cayó en coma y, después de recuperarse, se enfermó de Parkinson. La enfermedad se desarrolló muy rápidamente, el hombre sólo tiene cuarenta y ocho años. Fue a juicio y ganó. Monsanto fue reconocido como culpable de la enfermedad y se pudo demostrar que la empresa disimuló estudios y datos sobre el Lasso. Por eso hablo de comportamiento criminal: si no saben que tal tóxico contamina, está bien. Ahora, que lo sepan y lo oculten conscientemente es terrible.

¿Por qué los controles sobre este tipo de multinacionales resultan insuficientes?

Hay un problema central, que es el sistema de reglamentación de los productos tóxicos. Las empresas dicen que son productos probados y reglamentados. Todo eso es mentira: los estudios en que las instituciones gubernamentales se basan son hechos, entregados y pagados por las propias multinacionales. En general, los expertos de las agencias de reglamentación, que se supone que van a estudiar esos datos, tienen conflictos de intereses muy grandes, porque al mismo tiempo trabajan con multinacionales. Es lo que yo llamo "puertas giratorias": funcionarios estatales que trabajan en organismos de control y luego lo hacen en las empresas, o al revés. Por otro lado, es un problema fundamental en la reglamentación de los agroquímicos la falta de transparencia y democracia. Los expertos se reúnen a puertas cerradas y ningún observador está autorizado a asistir a los debates. Los datos que van a estudiar son protegidos bajo el secreto comercial. Es una cosa increíble, porque es información toxicológica que tendría que ser pública porque afecta a millones de personas.

En ese contexto, ¿cree que puede existir la independencia científica para evaluar a los agroquímicos?

Es muy difícil. Los científicos tienen mucha presión y a veces pierden su empleo. Sé lo que pasó en la Argentina con el doctor Carrasco, los problemas que ha tenido a raíz de sus estudios sobre los terribles efectos en la salud humana del herbicida glifosato usado en los cultivos de soja transgénica o genéticamente modificada. Siempre es la misma historia. En mi último libro dedico tres capítulos a lo que se llama la "fábrica de la duda". ¿Qué implica? Si, por ejemplo, un científico independiente publica un estudio enseñando la relación entre una exposición a un plaguicida y una enfermedad, la multinacional paga a un laboratorio que saca otro estudio diciendo lo contrario. Al final, llegan los dos estudios a la agencia de reglamentación y eso se demora años y años. Mientras tanto, el producto se sigue utilizando. Es algo perverso, criminal, porque hablamos de productos que en muchos casos dan cáncer.

Algunas empresas aseguran que los transgénicos son indispensables porque el crecimiento poblacional demanda mayor producción de alimentos.

Es mentira. Si en el mundo hay 1.000 millones de personas que sufren hambre es justamente a causa de este modelo que llevó a la concentración de la tierra, como se ve bien en la Argentina, donde miles de hectáreas están en manos de algunos grandes productores. Por otro lado, este sistema de producción de alto rendimiento es, en un 90%, para alimentar animales de países industriales y no para alimentar a la gente. Lo que vi en el mundo entero es que ahí donde existe este modelo de agricultura, hay pueblos acabados, porque saca del país a los pequeños campesinos, los despoja de la tierra. Con todo esto, están hambreando al mundo.

¿Y cuál considera que podría ser la alternativa?

Tenemos que volver a una agricultura familiar, sin dependencia del petróleo, con biodiversidad de cultivos, que dé la posibilidad a las familias de alimentarse primero y luego vender en los mercados locales. Sacar a la agricultura de los grandes mercados internacionales.

En esta coyuntura, ¿qué fue lo que más le impactó cuando visitó la Argentina?

Estuve en 2005 y recorrí Santiago del Estero, La Pampa, Formosa, entre otros lugares. En Santiago estaban desmontando de manera brutal, provocando inundaciones en Santa Fe. También vimos los problemas en la salud: fuimos a escuelas donde los chicos se habían enfermado porque fumigaban frente al establecimiento. Un desastre. Pero lo que más me sorprendió fue que nadie sabía nada. Nadie sabía qué era un transgénico. Nadie se había dado cuenta de que la sojización era un desastre planificado. Porque el día que no haya más mercado para la soja transgénica, ¿cómo recuperás el suelo?, ¿cómo recuperás a las familias de campesinos que fueron despojados de sus tierras? La soja lleva a la Argentina al hambre y a la dependencia total.

Muchos defensores del glifosato dicen que este agroquímico es tan dañino como "una aspirina". ¿Qué les diría?

Que si dicen eso, hacen propaganda de Monsanto. Se sabe que el glifosato es un perturbador endócrino, ataca el sistema de reproducción de las mujeres y los hombres. Da cáncer, los científicos lo explican. Es un veneno muy poderoso. En Europa acaba de salir una queja contra Monsanto para revisar la autorización del glifosato RoundUp, porque se escondieron algunos productos muy tóxicos que están dentro del formulado y que nunca fueron informados ni publicados. Estoy segura de que dentro de algunos años el glifosato va a ser prohibido. ¿Pero después de cuántos muertos y de cuánta contaminación? Es una bomba sanitaria.

http://eljineteinsomne2.blogspot.com.ar/

miércoles, 3 de agosto de 2016

FRANCIA – ESCÁNDALO: Empresa francesa vinculada con Hillary Clinton hizo negocios con el ISIS y es contratada por París para hacer playas artificiales en el Sena

Ciudadanos franceses indignados piden que los directivos del gigante industrial francés Lafarge sean procesados por financiación del terrorismo yihadista, tal como establece la legislación internacional, la de la UE y de los EEUU. Hillary Clinton estuvo estrechamente vinculada a esta multinacional francesa  -involucrada en operaciones de la CIA-  desde los año 80 hasta la actualidad. MM
Un comentario frívolo a una nota de inusitada gravedad y precisión: ahora se ve de dónde había sacado el macrismo la idea de las playas secas. JS

París descubre asombrada que financista del Isis vinculado a la candidata Hillary Clinton es proveedor del municipio


La ciudad de París ha descubierto una relación corporativa con el gigante industrial francés Lafarge, recientemente acusado de auspiciar en secreto el Estado Islámico, Isis o Daesh.


Lafarge pagó al grupo terrorista por operar su planta de cemento en Siria, e incluso compró petróleo al Isis durante años según documentos revelados por la oposición al gobierno de Damasco. Lafarge es al mismo tiempo socio y proveedor de arena a la ciudad de París para la creación de playas urbanas de este verano. El proyecto Paris-Plages, llevado a cabo por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, creaplayas artificiales a lo largo del río Sena, en el centro y noreste de París.
Lafarge también tiene estrechos vínculos con la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton pues fue un donante regular a la Fundación Clinton. Además, Hillary Clinton fue directiva de Lafarge a principios de 1990, y trabajó como abogada para la empresa en los años ’80. En aquella época la firma fue implicada en la implementación de una red encubierta de exportación de armas a Saddam Hussein, red apoyada por la CIA.
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La arena provista por Lafarge en las playas artificiales junto al Sena.

Dinero manchado de sangre

Una investigación del diario Le Monde reveló en junio que Lafarge, líder mundial en materiales de construcción, pagó “impuestos” a los intermediarios del ISIS, como a otros grupos armados com actuación en Siria, para proteger sus operaciones de negocio de cemento en el país.
La historia publicada por Le Monde cubre solamente una fracción de las revelaciones. Investigaciones anteriores realizadas por Zaman Al-Wasl, un medio de comunicación independiente dirigido por elementos de la oposición siria, revelaron que Lafarge compró regularmente petróleo al ISIS.
La investigación original de Al-Wasl -de la cual Le Monde parece haber tomado préstamos de manera más que perceptible, fue publicada en febrero en base a los documentos internos y correos electrónicos de la propia empresa. Al-Wasl informó que el director general de Lafarge Cementos Siria, Frederic Jolibois, había dado instrucciones a su personal para hacer pagos al Isis.

Francia objetivo del ISIS

Francia en varias ocasiones ha sido blanco de Daesh y de los terroristas inspirados en ellos, en los últimos años. La última atrocidad masiva ocurrió en Niza, donde 84 personas murieron el día de la Bastilla. El martes 23 de julio, un cura fue brutalmente asesinado por terroristas del ISIS en Normandía.
París en sí ha sido atacado repetidamente por los terroristas. El 13 de noviembre de 2015, el ISIS coordinó una serie de ataques terroristas en París y su periferia norte, Saint-Denis, matando a 130 personas y dejando heridas a 368.
A pesar de eso, el nuevo socio corporativo del ayuntamiento de París, según Le Monde, patrocinó en Siria al grupo terrorista ISIS en los años anteriores para mantener sus beneficios.

Las ganacias por encima de las personas

Los correos electrónicos descubiertos por Le Monde revelan que Lafarge –que se fusionó con la cementera suiza Holcim en 2015– hizo “arreglos […] con el grupo yihadista para continuar la producción hasta el 19 de septiembre de 2014.”
La mayoría de estos correos electrónicos parecen haber sido obtenidos primero por Zaman Al-Wasl. Las operaciones de Lafarge en Siria terminaron en aquella fecha cuando el ISIS se hizo cargo de las instalaciones de la firma en Jalabiya.
Los documentos muestran que en la sede de París de Lafarge eran plenamente conscientes del acuerdo de negocios con el ISIS. La compañía incluso envió a un representante al territorio controlado por los terroristas “para obtener que el ISIS permitiera a los empleados pasar los puestos de control”, informaLe Monde.
Un “pase estampado con un sello del grupo ISIS y refrendado por el jefe de finanzas [del ISIS] en la región de Alepo” confirma el acuerdo de Lafarge con Daesh para permitir la libre circulación de sus bienes.
En febrero de 2015, el ISIS fue expulsado de la región de Jalabiya por las fuerzas kurdas.
Lafarge ha declinado hacer frente a las alegaciones, se limita a argumentar que la principal prioridad de la empresa era la de proteger la seguridad de sus empleados en Siria.
Sin embargo, en vez de terminar sus inversiones sirias cuando comenzó el conflicto, como la mayoría de otras empresas internacionales habían hecho, lo que habría sido la opción más segura, la empresa llegó a un lucrativo acuerdo de negocio con el grupo terrorista yihadista para maximizar las ganancias de sus operaciones locales de cemento.
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¿Quién está comprando petróleo al ISIS?

Según Zaman Al-Wasl, Lafarge compró regularmente combustible al ISIS para sus propias operaciones, e incluso suministró cemento al ISIS para venderlo en Siria.
En un correo electrónico, el director general de Lafarge Bruno Pescheux recibió una advertencia del gerente ejecutivo de la planta de Siria por las repercusiones debido a la “compra ilegal de la empresa de productos de petróleo de organizaciones no gubernamentales en áreas fuera del control del gobierno sirio” que producía “altas expectativas sobre una acción de gobierno o una resolución en contra de las personas y empresas que compran productos de petróleo ilegales “.
La respuesta de Pescheux fue reveladora. En referencia a si esto podría ser un problema “preocupante” “en el futuro”, Lafarge sugirió a la compañía preparar justificaciones de su política, tales como:
– Al menos el HFO [aceite combustible residual] que consumimos no es objeto de contrabando en el extranjero y benefician [sic] la actividad de construcción en Siria
– Es una cantidad muy mínima en comparación con lo que sale de contrabando a Turquía.
Lafarge no es la única gran empresa implicada en la compra de peróleo al ISIS, aunque es quizás el primer caso en que la política deliberada de compra de petróleo al grupo yihadista se ha confirmado a través de los propios documentos internos de la empresa.
Las asociaciones comerciales de topo tipo con grupos terroristas como el ISIS son acciones criminales bajo la ley internacional y están penalizadas con estrictas sanciones de la UE y de Estados Unidos.

¿Qué opina París?

Para colmo de males, la Oficina del Alcalde de París ha establecido una relación corporativa con el mismo patrocinador del ISIS para proporcionar arena para el proyectos París-Playas de este verano.
Indignados por esta relación, cerca de 40.000 miembros de SumOfUs, el organismo de control internacional de las empresas, han firmado una petición exigiendo a la alcaldesa Anne Hidalgo que corte inmediatamente la asociación de París con Lafarge.
Eoin Dubsky, el director de la campaña SumOfUS, dijo:
“Los terroristas nunca deben ser socios de negocios. Es más que reprobable que Lafatge no corte con las ofertas del ISIS sólo por el bien de sus beneficios. Al enriquecer las arcas de la banda terrorista con los pagos para continuar sus negocios en Siria, Lafarge está apoyando de forma indirecta la campaña mundial de terror del ISIS que ha dejado montones de muertos, desplazados y sitiados en una de las peores pesadillas humanitarias de nuestro tiempo. Esta es una asociación escandalosa con la ciudad de París que nunca debería haber sucedido. Al asociarse con Lafarge para el proyecto París-Playas de este verano, la ciudad de París está blanqueando el espectáculo obsceno de la avaricia de una compañía que se beneficia de la guerra y la violencia creada por los terroristas. Ya es hora de hacer a Lafarge responsable de su apoyo al terrorismo, por lo que cerca de 40.000 miembros SumOfUs están pidiendo a la alcaldesa de París, Anne Hidalgo que corte lazos con Lafarge.”
The Canary se puso en contacto con la alcaldesa de París Anne Hidalgo para averiguar cómo pudo acuñarse una asociación tan espantosa, pero no recibió respuesta.
Lejos de ser cortejados por París con nuevos contratos, los ejecutivos de Lafarge deben ser procesados en Francia por patrocinar el grupo terrorista responsable de los ataques de París.

De Saddam a Clinton en el Irak de posguerra

Pero Lafarge lleva una existencia bastante protegida. Entre sus primeros benefactores está la ex primera dama y actual aspirante a la presidencia, Hillary Clinton.
De 1990 a 1992, Clinton integró el Consejo de Administración de Lafarge. Bajo su mandato, la subsidiaria de Lafarge en Ohio fue descubierta quemando residuos peligrosos como combustible de las plantas de cemento. Clinton defendió a la empresa en ese momento.
Luego, justo antes de que su marido, Bill Clinton, fuera elegido presidente en 1992, Lafarge fue multada con 1,8 millones de dólares por la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA) por estas violaciones de las leyes contra la contaminación. Hillary Clinton dejó el Consejo de Lafarge, justo después de que su marido ganara la nominación demócrata a la presidencia. Un año más tarde, bajo la presidencia de Bill, la administración Clinton redujo la multa de la EPA a Lafarge a menos de 600.000 dólares.
A finales de 1980, de acuerdo con una investigación del American Spectator, Hillary Clinton estaba vinculada a Lafarge cuando la empresa estuvo involucrada en facilitar apoyo a la CIA en el programa secreto de armas para Saddam Hussein.
El American Spectator informa en noviembre de 1996, citado fuentes que lo confirman, que Hillary Clinton actuó como abogada de Lafarge a finales de 1980 antes de convertirse en su directiva. El informe también afirma que la filial estadounidense de Lafarge: “proporcionó servicios clave para la red encubierta de exportación de armas que suministra a Saddam Hussein. Para evitar la exposición de la línea secreta de suministro y los daños colaterales a Hillary Clinton – quien se unió al Consejo de Lafarge en 1990, justo cuando la línea de suministros se estaba cerrando- se ordenó al Departamento de Justicia que enterrara la investigación … Pero los investigadores de otras agencias del gobierno de EEUU que trabajaron en el caso dicen que eran despedidos cada vez que se acercaban demasiado a la participación directa de la comunidad de inteligencia en el régimen de exportación de armas. Lafarge se mantiene cerca de los Clinton hasta la actualidad.
En 2013, el vicepresidente ejecutivo de Operaciones de Lafarge, Eric Olson, asistió a la reunión anual de la Iniciativa Global Clinton.
La compañía es un donante regular a la Fundación Clinton. Con un donativo mayor a los 100.000 dólares está incluida en su lista anual de donantes de 2015. Lafarge también aparece  como donante de la Fundación Clinton en el primer trimestre de 2016.
Lafarge es un importante beneficiario del desastre en que se convirtió Irak, lo que le permitió dominar un mercado en el que las infraestructuras iraquíes sigue necesitando cientos de miles de millones de dólares en inversión. La compañía se describe a sí misma como “uno de los mayores inversores no petroleros en Irak.”
La empresa no es sólo un gigante económico. Su turbia historia de vínculos con los servicios de inteligencia y la influencia política significativa en Francia y EEUU -países líderes en los ataques aéreos en Siria- plantean la cuestión de si Lafarge cree que puede beneficiarse de terror sin rendición de cuentas.

sábado, 30 de julio de 2016

La gran mentira: los 26 aspectos del Estado Islámico que EE.UU. no quiere que sepa

Publicado: 20 nov 2014 03:47 GMT | Última actualización: 20 nov 2014 08:11 GMT
Un profesor emérito de la Universidad de Ottawa, Canadá, explica en 26 conceptos por qué el Estado Islámico es un gran aliado de EE.UU. y cómo "la guerra contra el terrorismo" en realidad es un apoyo al islamismo radical.
REUTERS
"La guerra de EE.UU. contra el Estado Islámico es una gran mentira". Así empieza su artículo Michel Cossudovsky, un economista canadiense, escritor y profesor emérito de la Universidad de Ottawa, Canadá, publicado en la página web del Centro de Investigación sobre la Globalización

Después de investigar centenares de documentos, el profesor saca una serie de conclusiones que a primera vista parecen una paradoja: toda la política de EE.UU. relacionada con la lucha contra el terrorismo en realidad sirve a los intereses yihadistas que, a su vez, están apoyados y financiados por el Gobierno estadounidense. En 26 conceptos Cossudovky explica cómo ha llegado a esta opinión.

Historia de Al Qaeda

1. Al Qaeda y sus organizaciones afiliadas recibieron todo el apoyo de EE.UU. hace casi 40 años, al iniciarse la guerra afgano-soviética (1979-1989).

2. En un período de diez años comprendido desde 1982 hasta 1992 unos 35.000 yihadistas procedentes de 43 países fueron reclutados para la yihad afgana en los campos de entrenamiento de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de EE.UU.) en Pakistán. Miles de anuncios pagados por EE.UU. aparecieron en los medios de comunicación de todo el mundo para motivar a los jóvenes a unirse a la yihad.
 
3. La Universidad de Nebraska, EE.UU., publicó libros yihadistas para difundirlos en las escuelas de Afganistán de aquel tiempo.
 
4. Osama bin Laden, el terrorista "número uno" para EE.UU., fue reclutado por la CIA en 1979 cuando inició la guerra yihadista patrocinada por EE.UU. contra la Unión Soviética en Afganistán. Tenía 22 años al terminar su entrenamiento en el campo de guerrillas de la CIA.

5. Ronald Reagan, cuadragésimo presidente de EE.UU., llamó a los terroristas de Al Qaeda "luchadores por la libertad". El Gobierno estadounidense suministró armas a las brigadas islámicas para su lucha contra la Unión Soviética. El cambio de régimen llevó a la desaparición del gobierno secular en Afganistán.
reagan.utexas.edu
 

El Estado Islámico (EI)

6. El Estado Islámico fue inicialmente una entidad afiliada a Al Qaeda creada por la inteligencia estadounidense con el apoyo del MI6 británico, el Mossad de Israel y las inteligencias de Pakistán y Arabia Saudita.

7. Las brigadas del EI participaron junto con EE.UU. y la OTAN en la guerra civil en Siria dirigida contra el Gobierno de Bashar al Assad.

8. La OTAN y los altos funcionarios turcos fueron los responsables del reclutamiento de los militantes del Estado Islámico y al-Nusra (grupo radical islámico sirio) desde el inicio del conflicto en Siria en el 2011.

9. En las filas del EI hay una representación del Ejército y la inteligencia de los estados occidentales. Así, el MI6 británico ha participado en el entrenamiento de los rebeldes yihadistas en Siria.

10. En una información de CNN de 9 de diciembre de 2012 un alto funcionario de EE.UU. y varios diplomáticos de alto rango admitieron  que "EE.UU. y algunos aliados europeos entrenan a través de especialistas militares a los rebeldes sirios para que se hagan con arsenales de armas químicas en Siria".

11. La práctica del EI de las decapitaciones formaba parte de los programas de entrenamiento de yihadistas implementadas en Arabia Saudita y Qatar.

12. Arabia Saudita, aliado de EE.UU., liberó de sus cárceles a miles de reos con condena a condición de que se unieran al EI para luchar contra Assad en Siria.

13. Israel ha apoyado a las brigadas del EI y al-Nusra en los Altos del Golán, un territorio disputado por Israel y Siria. En febrero de 2014 el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitó un hospital en la frontera con Siria donde apretó la mano a un rebelde sirio herido.
MENAHEM KAHANAREUTERS
 

Siria e Irak.

14. El EI actúa como avanzadilla militar de los intereses de EE.UU. y sus aliados ya que causa destrucción y caos político y económico en Siria e Irak.

15. El actual senador de EE.UU. John McCain se ha reunido con los líderes terroristas yihadistas, militantes del EI incluidos, en Siria.

16. El Estado Islámico, que supuestamente resiste los bombardeos de la coalición liderada por los EE.UU., continúa recibiendo ayuda militar secreta de los estadounidenses.

17. Los bombardeos de EE.UU. y sus aliados no van dirigidos al Estado Islámico sino a la infraestructura económica de Irak y Siria incluidas fábricas y refinerías de petróleo.

18. El proyecto del califato cabe perfectamente en la agenda de la política exterior de EE.UU. desde hace muchos años para repartir Irak y Siria en tres territorios separados: una república de Kurdistán, un califato islamista sunita y una república árabe chiíta.

"La guerra contra el terrorismo"

19. "La guerra contra el terrorismo", una campaña de EE.UU. iniciada en 2001 y apoyada por algunos miembros de la OTAN, se presenta como "un choque de civilizaciones" cuando en realidad persigue objetivos económicos y estratégicos.

20. EE.UU. apoyó de manera secreta  a diversas entidades afiliadas de Al Qaeda en Oriente Medio, África Subsahariana y Asia para crear conflictos internos y desestabilizar a los países independientes.

21. Entre tales grupos se puede nombrar a Boko Haram en Nigeria, el Grupo de Combate Islámico de Libia o Jemaah Islamiya en Indonesia.

22. Las organizaciones afiliadas a Al Qaeda en la región autónoma de Xinjiang Uigur, China, también reciben apoyo estadounidense. El objetivo declarado de estas entidades yihadistas es establecer un califato islámico en el oeste de China.

"Nuestros" terroristas.

23. La paradoja consiste en que mientras el EI ha crecido gracias al apoyo estadounidense, el objetivo "estratégico" de EE.UU. es la lucha contra el islamismo radical del grupo yihadista.

24. La amenaza terrorista es una creación puramente estadounidense que es promocionada por otros gobiernos occidentales y medios de comunicación. Bajo el supuesto objetivo de la protección de la vida de sus ciudadanos se violan las libertades civiles y la privacidad.

25. La campaña antiterrorista contra Al Qaeda y el Estado Islámico ha contribuido de manera drástica a la "demonización" de los musulmanes, a los que se asoacia con las crueldades de los yihadistas.

26. Cualquiera que cuestiona "la guerra contra el terrorismo" es declarado terrorista y sometido a las numerosas leyes antiterroristas aprobadas en la última década en EE.UU.

viernes, 25 de marzo de 2016

Martes 22 de marzo de 2016 | Edición del día
A 40 AÑOS // ENTREVISTA

James Petras: “EE. UU. apoyó a la dictadura con propaganda, política, diplomacia y medios”

A pocos días del 40 aniversario del golpe entrevistamos a James Petras. El sociólogo norteamericano se refirió al rol de EE.UU. en el golpe, a la llegada de Obama y la desclasificación de documentos.



James Petras se especializa en temas políticos y sociales, publicó numerosos artículos y ensayos sobre la política exterior norteamericana y la intervención de EE.UU. en América Latina. En los años 70 viajó a la Argentina como corresponsal de la revista Les Temps Modernes , dirigida por Jean Paul Sartre, y como investigador, para concluir un estudio sobre el comportamiento local de las empresas norteamericanas. Tiene escrito varios trabajos sobre las dictaduras en Latinoamérica. En esta entrevista, Petras habla sobre el rol de los empresarios y de los EE.UU. en el golpe. Además se refiere al viaje de Obama a la Argentina y a la publicación de documentos norteamericanos vinculados con la dictadura.
A fines del año pasado publicaste un artículo sobre la última dictadura argentina, “Terror de Estado o terror capitalista, golpe militar o golpe capitalista”, en el que tomaste como punto de partida las actas desclasificadas del Banco Central (BCRA). ¿Qué encontraste en esos documentos?
En mis trabajos en la Argentina antes del golpe y también en algunas entrevistas que tuve aquí en Estados Unidos descubrí que los principales miembros de la Unión Industrial estaban trabajando duramente en favor de un golpe. Incluso en las entrevistas señalaban que el hecho de que Brasil tuviera un mayor crecimiento que Argentina justificaba el golpe, y esperaban que en Argentina los militares empezaran a planificarlo. En Estados Unidos también tuve entrevistas con un militar que había estado en la embajada norteamericana en esos años y que participó en debates con los comandantes militares en Argentina sobre qué fecha y qué condiciones eran las más propicias. Según él, hablaban de un golpe en el 75, pero los asesores norteamericanos decían que el movimiento peronista todavía tenía mucha fuerza y que un golpe en ese momento podía agitar a grandes sectores y hacer más difícil su éxito. Para ellos era importante el desgaste económico, el deterioro de la situación del gobierno de Isabelita, para que el pueblo no se pudiera movilizar y las condiciones fuesen más favorables para el golpe. Entonces, los militares norteamericanos participaron directamente en la planificación. Y segundo, los capitalistas argentinos tenían un lugar privilegiado en las prioridades de la dictadura. El golpe era un instrumento para mejorar las condiciones de inversión y las garantías sobre el futuro de sus empresas.
En una entrevista que le hiciste en 1971, Elvio Coelho, que en ese momento era presidente de la UIA, decía que era impensable industrializar el país como se había hecho en Brasil por temor a que se desatara una “guerra civil” que podían llegar a perder. Recordemos que la dictadura brasileña había comenzado en 1964. ¿Qué conclusiones sacaste de ese diálogo?
Era evidente que los militares no actuaban simplemente para mejorar su poder y situación en la Argentina. El marco político-económico estaba dado por otras fuerzas. Los militares eran el instrumento que utilizaba y dominaba la fuerza que podía generar la tranquilidad que pedían los empresarios, que podía facilitar el éxito de su proyecto económico. Entonces, cuando pensamos en el golpe, identificamos los escuadrones, los asesinatos a gran escala, pero para qué y para quién son las preguntas básicas. Los militares no definen el marco mismo. Ellos simplemente controlaban los instrumentos de violencia, pero las medidas económicas estaban en manos de los industriales y banqueros. Más allá de eso, la mayoría de las víctimas de los escuadrones de la muerte, de los grupos militares, la ESMA y otras operaciones tenían como meta asesinar a obreros involucrados en las actividades en las fábricas. El sociólogo Lito Marín ha hecho un gran estudio sobre la composición social de las víctimas. Y la gran mayoría no eran guerrilleros ni implicados en la lucha universitaria, la gran mayoría eran delegados de fábrica. Y esta masacre tuvo enormes repercusiones porque la capacidad de montar resistencia durante y después de la dictadura militar fue muy limitada. Incluso en los siguientes veinte años, la capacidad de la clase obrera de reorganizar los sindicatos combativos fue muy limitada. Esta masacre fue una derrota histórica de la clase obrera, de su capacidad para ser un interlocutor poderoso en la política económica de la Argentina.
En una oportunidad señalaste que el principal problema que tenía los empresarios no eran los sindicatos en sí mismos sino la extensión de la democracia en las bases. Señalabas que se había roto la verticalidad en las empresas…

Obviamente, los sindicalistas jugaban un papel muy limitado en defensa de las exigencias obreras, y eso se hizo muy evidente cuando se empezaron a tomar medidas más activas, más combativas, como las ocupaciones de fábrica, los piquetes, los bloqueos de caminos, las huelga indefinidas. Todo eso escapaba de las manos de la burocracia sindical y los líderes de base no estaban dispuestos a entregar todo y ser corrompidos. Los empresarios entendían que tenían que tratar con los delegados, y que tratar con los delegados implicaba entregar los poderes de gestión en la empresa. Los obreros exigían más control sobre los lugares de trabajo, sobre las condiciones de trabajo, de salud. Eran exigencias y reivindicaciones que iban más allá de lo que tradicionalmente negociaran los sindicatos en las paritarias.
Los Estados Unidos también estaban interesados en poner fin a esa situación, ¿cuál fue su rol en la preparación y ejecución del golpe?
En los años 70 Estados Unidos estaba involucrado en la guerra de Vietnam, con 500 mil tropas, con enormes gastos militares y con un enorme desgaste político interno. Entonces, el intervencionismo norteamericano empezó a tomar otras formas, con ejércitos mercenarios en Angola y en el sur de África, y también en América Latina empezó a utilizar mucho más a los militares y los golpes. Por ejemplo, en Chile, la CIA financiaba a las fuerzas civiles que colaboraban con los militares para crear las condiciones propicias para el golpe. En Uruguay lo mismo. Está bien documentado que los EE.UU. apoyaron el golpe militar en Brasil. Estaban preparados para intervenir si los militares tenían algún problema, alguna división que podía perjudicar el golpe. Estados Unidos estaba muy activo en Bolivia con el golpe de Banzer. En Bolivia, Uruguay, Chile, Argentina, Brasil, EE.UU. tuvo un rol activo a través de instrumentos de propaganda, políticos y diplomáticos, y también con los medios de comunicación, El Mercurio en Chile, La Nación y La Prensa, en Argentina. Tenemos que tener en cuenta todos los instrumentos que los EE.UU. utilizaban para complementar la actividad militar sin mandar tropas. El compromiso con fuerzas militares era peligroso porque internamente había una ola antimilitar que rechazaba la intervención militar directa. Entonces, los EE.UU. y sus agencias utilizaron directamente las fuerzas internas en América Latina.
El 23 de marzo Macri va a recibir a Barack Obama. Incluso se habla de que irá al Parque de la Memoria. ¿Qué interpretación hacés de la llegada del presidente estadounidense?
No creo que sea un accidente, yo creo que Macri estuvo planificando con Obama esta visita paralela a la gran movilización popular contra el golpismo. Para Macri es importante crear respaldo externo para movilizar a las clases medias acomodadas. Dentro de los grupos que están apoyando a Macri hay muchos involucrados en el golpe. Y esta política que está persiguiendo ahora Macri coincide mucho con la política que sale del golpe y particularmente la política de Menem en los años 90. Ahora, con esta ofensiva que está lanzado, busca fortalecer su posición internacional para enfrentar el crecimiento de la oposición interna. Obama está cien por ciento a favor de Macri. Los diarios norteamericanos, incluso el New York Times y la prensa financiera están cien por ciento a favor de todas las medidas que está tomando Macri. Incluso el juez en Nueva York que interviene a favor de los fondos buitres ha tomado medidas favorables a un arreglo con Macri. Entonces hay una movilización de todos los sectores derechistas, oficialistas en EE.UU. de respaldo a Macri en esta situación y quieren neutralizar los efectos negativos de las marchas que están organizando los organismos de Derechos Humanos.
Recientemente el gobierno de EE.UU anunció que desclasificará nuevos documentos vinculados con la dictadura. Según anunciaron, se publicarán por primera vez documentos militares y de inteligencia. ¿Qué opinión tenés respecto a esto?

Los documentos que va a publicar el gobierno de Obama van a ser redactados para eliminar toda referencia que perjudique a los EE.UU. Los documentos que muestran la influencia de los militares y de las agencias norteamericanas, la CIA y la Agencia de Inteligencia de la Defensa, en las decisiones de los militares argentinos, no van a ser publicados. Van a mostrar que los EE.UU. sabían, tenían conocimiento del golpe, que sus memorándums alertaban sobre los “excesos” que cometía la dictadura. Van a incluir las críticas de Carter, pero ocultarán información sobre la continuidad de la ayuda económica y financiera. Van a mencionar la “preocupación” de los EE.UU. por el antisemitismo y la situación de algunas figuras moderadas. Van a criticar a los “dos demonios” con el fin de proteger la imagen de los EE.UU.

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