viernes, 25 de marzo de 2016

Martes 22 de marzo de 2016 | Edición del día
A 40 AÑOS // ENTREVISTA

James Petras: “EE. UU. apoyó a la dictadura con propaganda, política, diplomacia y medios”

A pocos días del 40 aniversario del golpe entrevistamos a James Petras. El sociólogo norteamericano se refirió al rol de EE.UU. en el golpe, a la llegada de Obama y la desclasificación de documentos.



James Petras se especializa en temas políticos y sociales, publicó numerosos artículos y ensayos sobre la política exterior norteamericana y la intervención de EE.UU. en América Latina. En los años 70 viajó a la Argentina como corresponsal de la revista Les Temps Modernes , dirigida por Jean Paul Sartre, y como investigador, para concluir un estudio sobre el comportamiento local de las empresas norteamericanas. Tiene escrito varios trabajos sobre las dictaduras en Latinoamérica. En esta entrevista, Petras habla sobre el rol de los empresarios y de los EE.UU. en el golpe. Además se refiere al viaje de Obama a la Argentina y a la publicación de documentos norteamericanos vinculados con la dictadura.
A fines del año pasado publicaste un artículo sobre la última dictadura argentina, “Terror de Estado o terror capitalista, golpe militar o golpe capitalista”, en el que tomaste como punto de partida las actas desclasificadas del Banco Central (BCRA). ¿Qué encontraste en esos documentos?
En mis trabajos en la Argentina antes del golpe y también en algunas entrevistas que tuve aquí en Estados Unidos descubrí que los principales miembros de la Unión Industrial estaban trabajando duramente en favor de un golpe. Incluso en las entrevistas señalaban que el hecho de que Brasil tuviera un mayor crecimiento que Argentina justificaba el golpe, y esperaban que en Argentina los militares empezaran a planificarlo. En Estados Unidos también tuve entrevistas con un militar que había estado en la embajada norteamericana en esos años y que participó en debates con los comandantes militares en Argentina sobre qué fecha y qué condiciones eran las más propicias. Según él, hablaban de un golpe en el 75, pero los asesores norteamericanos decían que el movimiento peronista todavía tenía mucha fuerza y que un golpe en ese momento podía agitar a grandes sectores y hacer más difícil su éxito. Para ellos era importante el desgaste económico, el deterioro de la situación del gobierno de Isabelita, para que el pueblo no se pudiera movilizar y las condiciones fuesen más favorables para el golpe. Entonces, los militares norteamericanos participaron directamente en la planificación. Y segundo, los capitalistas argentinos tenían un lugar privilegiado en las prioridades de la dictadura. El golpe era un instrumento para mejorar las condiciones de inversión y las garantías sobre el futuro de sus empresas.
En una entrevista que le hiciste en 1971, Elvio Coelho, que en ese momento era presidente de la UIA, decía que era impensable industrializar el país como se había hecho en Brasil por temor a que se desatara una “guerra civil” que podían llegar a perder. Recordemos que la dictadura brasileña había comenzado en 1964. ¿Qué conclusiones sacaste de ese diálogo?
Era evidente que los militares no actuaban simplemente para mejorar su poder y situación en la Argentina. El marco político-económico estaba dado por otras fuerzas. Los militares eran el instrumento que utilizaba y dominaba la fuerza que podía generar la tranquilidad que pedían los empresarios, que podía facilitar el éxito de su proyecto económico. Entonces, cuando pensamos en el golpe, identificamos los escuadrones, los asesinatos a gran escala, pero para qué y para quién son las preguntas básicas. Los militares no definen el marco mismo. Ellos simplemente controlaban los instrumentos de violencia, pero las medidas económicas estaban en manos de los industriales y banqueros. Más allá de eso, la mayoría de las víctimas de los escuadrones de la muerte, de los grupos militares, la ESMA y otras operaciones tenían como meta asesinar a obreros involucrados en las actividades en las fábricas. El sociólogo Lito Marín ha hecho un gran estudio sobre la composición social de las víctimas. Y la gran mayoría no eran guerrilleros ni implicados en la lucha universitaria, la gran mayoría eran delegados de fábrica. Y esta masacre tuvo enormes repercusiones porque la capacidad de montar resistencia durante y después de la dictadura militar fue muy limitada. Incluso en los siguientes veinte años, la capacidad de la clase obrera de reorganizar los sindicatos combativos fue muy limitada. Esta masacre fue una derrota histórica de la clase obrera, de su capacidad para ser un interlocutor poderoso en la política económica de la Argentina.
En una oportunidad señalaste que el principal problema que tenía los empresarios no eran los sindicatos en sí mismos sino la extensión de la democracia en las bases. Señalabas que se había roto la verticalidad en las empresas…

Obviamente, los sindicalistas jugaban un papel muy limitado en defensa de las exigencias obreras, y eso se hizo muy evidente cuando se empezaron a tomar medidas más activas, más combativas, como las ocupaciones de fábrica, los piquetes, los bloqueos de caminos, las huelga indefinidas. Todo eso escapaba de las manos de la burocracia sindical y los líderes de base no estaban dispuestos a entregar todo y ser corrompidos. Los empresarios entendían que tenían que tratar con los delegados, y que tratar con los delegados implicaba entregar los poderes de gestión en la empresa. Los obreros exigían más control sobre los lugares de trabajo, sobre las condiciones de trabajo, de salud. Eran exigencias y reivindicaciones que iban más allá de lo que tradicionalmente negociaran los sindicatos en las paritarias.
Los Estados Unidos también estaban interesados en poner fin a esa situación, ¿cuál fue su rol en la preparación y ejecución del golpe?
En los años 70 Estados Unidos estaba involucrado en la guerra de Vietnam, con 500 mil tropas, con enormes gastos militares y con un enorme desgaste político interno. Entonces, el intervencionismo norteamericano empezó a tomar otras formas, con ejércitos mercenarios en Angola y en el sur de África, y también en América Latina empezó a utilizar mucho más a los militares y los golpes. Por ejemplo, en Chile, la CIA financiaba a las fuerzas civiles que colaboraban con los militares para crear las condiciones propicias para el golpe. En Uruguay lo mismo. Está bien documentado que los EE.UU. apoyaron el golpe militar en Brasil. Estaban preparados para intervenir si los militares tenían algún problema, alguna división que podía perjudicar el golpe. Estados Unidos estaba muy activo en Bolivia con el golpe de Banzer. En Bolivia, Uruguay, Chile, Argentina, Brasil, EE.UU. tuvo un rol activo a través de instrumentos de propaganda, políticos y diplomáticos, y también con los medios de comunicación, El Mercurio en Chile, La Nación y La Prensa, en Argentina. Tenemos que tener en cuenta todos los instrumentos que los EE.UU. utilizaban para complementar la actividad militar sin mandar tropas. El compromiso con fuerzas militares era peligroso porque internamente había una ola antimilitar que rechazaba la intervención militar directa. Entonces, los EE.UU. y sus agencias utilizaron directamente las fuerzas internas en América Latina.
El 23 de marzo Macri va a recibir a Barack Obama. Incluso se habla de que irá al Parque de la Memoria. ¿Qué interpretación hacés de la llegada del presidente estadounidense?
No creo que sea un accidente, yo creo que Macri estuvo planificando con Obama esta visita paralela a la gran movilización popular contra el golpismo. Para Macri es importante crear respaldo externo para movilizar a las clases medias acomodadas. Dentro de los grupos que están apoyando a Macri hay muchos involucrados en el golpe. Y esta política que está persiguiendo ahora Macri coincide mucho con la política que sale del golpe y particularmente la política de Menem en los años 90. Ahora, con esta ofensiva que está lanzado, busca fortalecer su posición internacional para enfrentar el crecimiento de la oposición interna. Obama está cien por ciento a favor de Macri. Los diarios norteamericanos, incluso el New York Times y la prensa financiera están cien por ciento a favor de todas las medidas que está tomando Macri. Incluso el juez en Nueva York que interviene a favor de los fondos buitres ha tomado medidas favorables a un arreglo con Macri. Entonces hay una movilización de todos los sectores derechistas, oficialistas en EE.UU. de respaldo a Macri en esta situación y quieren neutralizar los efectos negativos de las marchas que están organizando los organismos de Derechos Humanos.
Recientemente el gobierno de EE.UU anunció que desclasificará nuevos documentos vinculados con la dictadura. Según anunciaron, se publicarán por primera vez documentos militares y de inteligencia. ¿Qué opinión tenés respecto a esto?

Los documentos que va a publicar el gobierno de Obama van a ser redactados para eliminar toda referencia que perjudique a los EE.UU. Los documentos que muestran la influencia de los militares y de las agencias norteamericanas, la CIA y la Agencia de Inteligencia de la Defensa, en las decisiones de los militares argentinos, no van a ser publicados. Van a mostrar que los EE.UU. sabían, tenían conocimiento del golpe, que sus memorándums alertaban sobre los “excesos” que cometía la dictadura. Van a incluir las críticas de Carter, pero ocultarán información sobre la continuidad de la ayuda económica y financiera. Van a mencionar la “preocupación” de los EE.UU. por el antisemitismo y la situación de algunas figuras moderadas. Van a criticar a los “dos demonios” con el fin de proteger la imagen de los EE.UU.

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