Nuevo documento: Kissinger dio luz verde al asesinato masivo en Argentina
The Mother Jones
Publicado el 19/01/2014 por MUSULMANESPORLAPAZDeja un comentario
Medio siglo después, las autoridades estadounidenses han reconocido su implicación en el derrocamiento y asesinato del líder congoleño Patricio Lumumba.
Internacional | Pedro Antonio García, de CubAhora | 16-01-2014 |
En efecto, el Departamento de Estado publicó un nuevo volumen de la historia de la diplomacia norteamericana, en el que se incluye numerosos documentos sobre sus operaciones secretas. Con estas nuevas revelaciones, la Administración estadounidense modifica la imagen que había tratado de dar en el año 1994, cuando en los documentos dados a conocer en ese año evitaban toda mención a la política secreta yanqui en los acontecimientos que condujeron a un dramático conflicto en la recien descolonizada República del Congo y, finalmente, al asesinato del líder antiimperialista Patricio Lumumba.
EL PAPEL HISTÓRICO DE PATRICIO LUMUMBA
En las primeras y únicas elecciones libres que se celebraron en el antiguo Congo belga en 1960, el pueblo congoleño eligió de forma abrumadora a Patricio Lumumba, convirtiéndolo en el primer Jefe de gobierno de su país tras la independencia. Lumumba trató de aplicar en su país una política anticolonial y panafricana. Como en otras circunstancias similares en la historia del siglo XX, esa razón fue suficiente para que contra él se confabularan, en un esfuerzo concertado, los Estados Unidos y las grandes potencias europeas.
Bélgica, la antigua metrópoli, organizó una intensa campaña de desestabilización en el país. Dada la dirección que había tomado el gobierno de Lumumba, los belgas incentivaron la secesión de Katanga, una área geográfica del país extraordinariamente rica en minerales. De igual forma, retiraron a sus técnicos y especialistas con la finalidad de provocar en él un colapso económico total.
Por su parte, los servicios de inteligencia norteamericanos y de otros países europeos comenzaron a “subvencionar” a congoleños traidores que se prestaran a colaborar contra el Ejecutivo recién elegido.
También como sucedió – y sucede – en otras partes del planeta, con el pretexto de proteger las propiedades de los belgas residentes en el país, la antigua potencia colonial envió contingentes de paracaidistas a Katanga con el objetivo de ayudar a consolidar la secesión iniciada en esa parte del país.
Ante la intervención militar belga, Lumumba recurrió ingenuamente a las Naciones Unidas para expulsar a las tropas extranjeras. El resultado fue catastrófico. Los belgas se negaron a retirarse del país y las Naciones Unidas se sumaron de lleno a la conspiración contra el gobierno central.
Fue entonces cuando el jefe del gobierno, Patricio Lumumba, se vio obligado a solicitar la ayuda de la Unión Soviética. A mediados de 1960 comenzaron a llegar asesores militares soviéticos. Lumumba no estaba dispuesto a ceder ni un ápice de la soberanía que tan recientemente había conquistado su país.
Como en tantas otras ocasiones precedentes, el gobierno estadounidense encabezado por el Eisenhower, dio la orden expresa de asesinar a Patricio Lumumba. Para ello envió al país africano al conocido agente de la CIA Frank Carlucci, que años más tarde sería nada menos que Secretario de Defensa con Ronald Reagan. Los resultados de la presencia del siniestro Carlucci se comenzaron a apreciar rápidamente. Un golpe de Estado derrocó a Lumumba, que fue detenido, torturado y asesinado por mercenarios europeos y congoleños.
En enero de 1961, en plena sabana de katangeña, iluminado por las luces de los automóviles de sus asesinos, fue atado a un árbol y a la orden de un mercenario belga, acribillado hasta la muerte. Su cuerpo, sin vida, fue troceado y disuelto en ácido sulfúrico, procediendo luego a esparcir sus restos en diversos lugares para que no fuera reconocido por nadie.
Días antes de su asesinato, Lumumba le había escrito a su esposa: “Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado, porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados”.
Después de décadas de silencio la verdad terminó abriéndose paso. En el 2001, el parlamento belga reconoció la responsabilidad del Estado en la muerte del líder congoleño. Y ahora, los papeles de la administración norteamericana han dado a conocer a los otros partícipes del asesinato de un hombre que hoy es considerado por su pueblo como Héroe Nacional. Ahora son los archivos de la administración norteamericana los que revelan algo que ya todo el mundo sabia: su complicidad en el asesinato
Los datos proporcionados en este articulo, así como el extracto de los mismos corresponden a un trabajo sobre Lumumba de Pedro Antonio García, de CubAhora
16 enero, 2014 · de jokerphd · en Sin categoría. ·
Reino de Araucanía y Patagonia – Portal Mapuche
Príncipe Antonio IV Investido como Nuevo Jefe del Reino de Araucania y Patagonia
Comunicado de Prensa – 10 de enero, 2014
Ayer, 9 de enero se efectúo en La Chèze, Chourgnac D’Ans, Tourtoirac, Francia, la reunión del Consejo de Regencia del Reino de Araucanía y Patagonia. La sesión fue convocada por el Príncipe Regente Felipe de Lavalette, designado por el fallecido Príncipe Felipe de Araucanía y Patagonia en su testamento político. La función principal del Regente fue facilitar la transición del poder al nuevo Príncipe.
El Consejo de Regencia, durante su sesiones, eligió por unanimidad a Su Excelencia Barón Jean-Michel Parasiliti di Para, Duque de San Pedro de Hueyusco y Presidente del Consejo del Reino como el sucesor del fallecido Príncipe, quien estará al frente de la Casa Real bajo el nombre de Príncipe Antonio IV de Araucanía y Patagonia. ___________________________ SAR Principe Antonio IV de Araucania y Patagonia |
El Portal Mapuche del Reino de Araucanía y Patagonia felicita calurosamente a su Excelencia Barón Jean-Michel Parasiliti di Para por su alta investidura y por la toma de posesión como Príncipe Antonio IV del Reino de Araucanía y Patagonia, después de más de 40 años al servicio de la Casa Real.
Para nuestra organización es motivo de gran satisfacción este nombramiento y le deseamos todo lo mejor en la dura tarea que tiene por delante. Ha sido también un gran regocijo tener conocimiento de que su bisabuelo estaba relacionado con el primer soberano del Reino, Aurelio-Antonio 1º, el cual fue condecorado por sus servicios, en la década del 1870, con la Orden de la Corona de Acero. Asimismo, también nos congratulamos conocer que su abuelo fue ministro de estado durante el real gobierno provisional de la Reina Laure-Thérèse de Araucanía y Patagonia. Esto es una clara muestra de la tradición y el compromiso familiar en el apoyo de la causa de la Casa Real del Reino de Araucanía y Patagonia.
Los antecedentes arriba mencionado nos proporciona una gran confianza por la continuidad de actuación de sus antecesores, y de que la antorcha de la independencia y la libre determinación que levantaron las autoridades ancestrales del pueblo Mapuche, junto con el abogado Orélie-Antoine de Tounens, está vigente y de que sus objetivos siguen adelante proyectándose invariablemente hacia el futuro con la lealtad y la determinación demostrada por todos los monarcas del Reino que, a pesar de los obstáculos, levantaron y siguen levantando en alto la bandera de libertad del Pueblo Mapuche y otros pueblos originarios del Cono Sur de América.
Reino de Araucanía y Patagonia
El Reino de Araucania y Patagonia fue fundado el 17 de noviembre de 1860, en una Asamblea Constituyente conocida como Futa Kolloj, por las autoridades del pueblo mapuche y el abogado de origen francés –naturalizado mapuche- Orélie Antoine de Tounens. El evento contó con la participación de más de 3000 delegados mapuche y de otros pueblos indígenas integrantes de las cuatro jurisdicciones territoriales que la formaban. Durante la asamblea se aprobó la Constitución y se eligió a Orélie Antoine de Tounens como el Soberano del Reino Mapuche. A pesar que la invasión chilena y argentina se produjo, la legalidad del Reino constitucional sigue indiscutiblemente vigente.
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o Reino de Araucania y Patagonia – Portal Mapuche
o Reino de Araucania y Patagonia – Portal Mapuche (Sitio Facebook)
o Reino de Araucania y Patagonia – Grupo de Discusión. (Facebook)
o Reino de Araucania y Patagonia – (sitio oficial del Reino)
Príncipe Antonio IV Investido como Nuevo Jefe del Reino de Araucania y Patagonia.
Ex ejecutivo de Eli Lilly and Company revela las atrocidades de la industria farmacéutica
· 12 Enero, 2014
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Confirmando lo que dice Richard J. Roberts, premio Nobel de Medicina, el Dr. John Rengen Virapen ha sonado el silbato denunciando a la industria farmacéutica como una industria de la muerte lenta, bloqueando la cura de una enfermedad y dando prevalencia a medicamentos cronificadores.
Rengen Virapen trabajó 35 años como ejecutivo de Eli Lilly & Company, una de las farmacéuticas más grandes del mundo, y durante ese tiempo él mismo se vio obligado a cometer prácticas ilegales que constituyen, como efectos secundarios, crímenes contra la humanidad.
Rengen Virapen confiesa ser responsable de sobornar al gobierno sueco para obtener el registro de Prozac, el popular antidepresivo cuyos deletéreos efectos secundarios ha descrito en sus libros. Dice también que la industria farmacéutica es la más poderosa del mundo, "duerme en la misma cama que los gobiernos" y "mata a más personas que las guerras".
John Rengen Virapen, al igual Richard J. Roberts, ha escrito sobre cómo las grandes farmacéuticas bloquean la cura del cáncer para mantener su más grande negocio (el cáncer que es ciertamente curable).
Rengen Virapen asegura que el Big Pharma (o la farmafia) no está interesado en curar enfermedades sino en crear enfermedades, está interesado en tratamientos sintomáticos, "quieren pacientes que sean diabéticos, tengan problemas del corazón, Parkinson", en suma, enfermedades que supongan una vida longeva, en lento deterioro, tomando fármacos —de la misma forma que los narcotraficantes quieren a sus adictos.
La colusión de las farmacéuticas con el establishment involucra también a los medios de comunicación, que son usados para implantar el estilo de vida de la farmacodependencia y dar a conocer la existencia de enfermedades como el síndrome de déficit de atención, que muchas veces son más productos de marketing que padecimientos reales o al menos son padecimientos que no necesariamente deben de ser bombardeados con poderosos psicoactivos.
Fuente: Creadess.org
Atentado contra la Embajada de Israel: Relato, confesiones y dudas de un cronista
TOC...TOC...TOC
Las dudas que aún nos quedan a quienes escuchamos lo que no se informó y vimos lo que no se mostró ¿Existió un coche-bomba? ¿Dejó un cráter sobre el asfalto de la calle Arroyo? ¿Por qué el embajador israelí suspendió las tareas de rescate cuando aún se presumía que había sobrevivientes en los subsuelos?
Por Dante López Foresi - @DanteForesi
El 17 de marzo de 1992 quién firma este artículo trabajaba como cronista del programa “Despertar al país”, que se emitía todas las mañanas por el entonces llamado ATC y era conducido por el recordado y extrañado Daniel Mendoza.
A las 14,47 hs, momento exacto de la explosión, me encontraba en el estacionamiento subterráneo ubicado sobre Avenida Corrientes esquina San Martín. A pocas cuadras del lugar. Debo reconocer que mi primera impresión fue que se había iniciado un temblor o terremoto. Hay que tener en cuenta que en Argentina fue la primera vez que sufrimos un atentado terrorista con explosivos de tan alto poder. En ese momento solamente tenía mi grabador de mano, ya que también trabajaba en Radio del Plata por la mañana. No recuerdo exactamente porqué ese día no estaba en el canal. Ah si...empezaba mi turno en un par de horas. Corrí todas las cuadras que separan el garage mencionado con lo que quedaba de la Embajada de Israel.
Decenas de personas, de cronistas, de argentinos solo atinábamos a mirar con una infantil cara de asombro y de terror y a caminar en círculos levantado trozos de vidrio, de cemento, de ladrillos. Jamás habíamos visto semejante calamidad. Todos recuerdan la conmovedora aparición espontánea de los ciudadanos que –luego de enterarse a través de los medios de comunicación del espantoso atentado- se acercaron a la calle Arroyo para colaborar en lo que fuera necesario. Se les colocó una pechera amarilla pocas horas después. Fue la primera vez que percibí esa extraña mezcla entre aroma y sensación indescriptible de la muerte por asesinato. Allí comprobé que esa muerte despierta un sexto sentido profundo en todos los que sobrevivimos ¿Miedo? ¿Espanto? ¿Aturdimiento? Si...todo eso y algo que es inexorablemente inexplicable. Pero sigamos con el relato. Esa noche casi no dormí, y a la mañana siguiente se me encomendó el desafío de transmitir en vivo y directo para todo el país y el mundo desde el lugar del atentado entre las 7 y las 9 de la mañana, cumpliendo mis funciones de cronista en el programa del querido Daniel Mendoza. Fue una sensación de honor y de un profundo temor.
Todo lo que había aprendido mal o bien del oficio hasta esa mañana quedaba entre paréntesis. Nada servía. Todo se volvía a inventar. Aunque resulte doloroso y sin medir las consecuencias, creo que luego de 15 años siento el deseo y la obligación de contar ciertas cosas que hasta hoy callé, un poco por no lastimar a familiares de las víctimas y otro poco por ese temor que se siente al revivir recuerdos e imágenes tan escalofriantes. Y –sobre todo- no conté nada durante 15 años porque no poseo una sola prueba de lo que voy a relatar a continuación, pero tengo todas las certezas. Todo lo que usted pueda imaginar como morboso y escalofriante es poco: trozos de cuero cabelludo, un ojo, un antebrazo. Me cuesta aún contarlo. Pero lo más doloroso no fue ver eso mientras realizaba mis varias salidas al aire informando sobre la mañana más conmovedora por lo espantosa de la historia argentina, siendo conciente de que en todo el país estaban pendientes de lo que decía con extrema avidez de noticias, sino lo que voy a relatar a continuación y que es, justamente, el único silencio del cual me culpo luego de tantos años de ejercer mi oficio. Recién terminábamos de informar que el embajador israelí había ordenado que se suspendieran las tareas de remoción de escombros. El argumento que se nos brindó fue que “puede provocar más desmoronamientos y si hay sobrevivientes, aplastarlos”. Personalmente, no creí en la excusa. Y recuerdo no haber sido el único.
Un voluntario se acercó a mí en uno de los cortes y cuando ya no estaba en el aire de ATC y mientras esperaba mi próxima salida. En su mano tenía un palo..un trozo de madera. Me llevó hasta el supuesto cráter que la supuesta camioneta-bomba Ford F-100 había dejado. “¿¿Eso te parece un cráter??”- me preguntó de manera airada. Aunque sea materia opinable y la Justicia haya determinado que tenía 1 metro y medio de profundidad, debo decir que el sentido común me sigue indicando –a quince años del atentado- que lo que vi no era un cráter. Semejante explosión no pudo haber dejado una marca en el asfalto de tan escasa profundidad. Lo que vi no era un metro y medio ni mucho menos. Lo vimos todos los cronistas, pero me hago responsable por lo que personalmente observé. Pensé en esa costumbre tan argentina de convertirnos en especialistas de lo que fuere con tal de “tener la posta” y esa tendencia a ser peritos en materias supinamente desconocidas por nosotros, y decidí no ahondar sobre la cuestión.
Además, estábamos realmente desbordados por versiones, evidencias y hechos que debían ser informados y nunca opinados. Todo era realmente caótico y no había tiempo ni espacio para detenerse en "detalles". Solo habían pasado unas pocas horas desde la explosión. Una pregunta que aún me hago, quizás por ignorante y desinformado: ¿alguna vez se publicaron fotografías de los restos de esa supuesta camioneta que la Justicia dijo haber hallado?. Lo pregunto solamente de puro desinformado. Sigo. Este voluntario –de quién no sé su nombre y a quien jamás volví a ver- no era el “cráter” lo único que quería mostrarme. Había visto y escuchado mi último informe por ATC y se acercó a mi decidido a presentarme pruebas. Me tomó del brazo pidiéndome “acompañame por favor”.
Me llevó hasta donde –según se decía- se encontraban los primeros subsuelos de la embajada. Se encontraba en sentido opuesto a la pequeña sala que había sido improvisada como “centro de operaciones” de los amateurs rescatistas voluntarios en una edificación lindera con la embajada. Me llevaba del brazo hacia la zona de la embajada más cercana a la calle Suipacha. Una versión circulaba insistentemente: debajo del sitio exacto donde nos dirigíamos habría algo que el gobierno israelí no estaría dispuesto a mostrar al público y que deseaba esconder celosamente. Y recordemos que el terreno de una embajada es considerado diplomáticamente como territorio del país al cual representa. ESE LUGAR puntual era territorio israelí. Una guardia numerosa de la Policía federal nos impedía a los periodistas o voluntarios llegar hasta la zona. Recordemos que las labores de rescate estaban suspendidas por órdenes del embajador Itzhak Sheffi ¡A pocas horas de ocurrido el atentado!. Los agentes de Mossad (servicio de inteligencia de Israel) ya estaban en el país.
Todo era terriblemente desconcertante y confuso y, reitero, era la primera experiencia argentina en atentados de semejante magnitud. El muchacho que me guió, que no llegaba a los 30 años, golpeó 3 veces en el suelo (suelo argentino...a centímetros del suelo considerado como israelí) con ese trozo de madera. Y escuchamos, solo él y yo, como desde las profundidades nos devolvían el mismo código de comunicación: “TOC..TOC...TOC...”. Era la prueba de que aún quedaban sobrevivientes. Inmediatamente corrí al móvil de exteriores de ATC y pedí que me dejaran salir al aire de manera urgente. Mi intención era hacer público mi descubrimiento o, mejor dicho, el descubrimiento de ese voluntario anónimo. Es más. Todos los voluntarios insistían ante los cronistas que había sobrevivientes y era un verdadero crimen suspender las tareas de rescate. Desde el canal me dijeron: “Esperá Dante...ya viene Daniel (Mendoza) y contale a él”.
La respuesta de Daniel fue: “Todavía no digas nada...esperá”. Esperé una eternidad. Seguramente fueron pocos minutos, ya que Daniel estaba aprovechando una tanda publicitaria para...¿para qué?. Pero sentí esos minutos como una vida entera cargada de ansiedad. Y lo noté a Daniel tan ansioso como yo por dar a conocer esa información lo antes posible. No olvidemos que Daniel Mendoza fue uno de los mejores (sino el mejor) cronista de Argentina. La distancia de los años me impide recordar detalles, como el tiempo que demoró una voz desde el canal a través del móvil de exteriores en decirme: “Dante...ni se te ocurra decir todavía lo que viste o escuchaste...después Daniel te va a explicar”. “¡¡ Pero van a dejar morir a personas...no sean hijos de puta !!”- grité. La respuesta fue un “quedate tranquilo”, y después...el silencio. Así ocurrió, palabras más, palabras menos. Ninguna prueba. Ofrecí acercarme al lugar con cámara y micrófono y que se escuche en vivo y directo lo que yo había escuchado. Fue en vano.
Lo que acabo de relatar es una confesión cargada de culpa que me persigue desde aquel fatídico marzo de 1992 ¿Porqué no lo dije antes? Para decir algo debe haber alguien dispuesto a escuchar y resolver. Era 1992. Siempre me inspiré en decir solo lo que pudiera probar. Y así lo hice, hasta hoy. Nunca hablamos con Daniel Mendoza sobre el episodio. Nunca pregunté. Sabía las respuestas. ¿Para qué preguntar? Presiento que Daniel quedó -hasta su trágica muerte- con la misma frustración que yo por no poder investigar más a fondo y permitirme salir al aire cuando lo supliqué. Solo lo presiento. El presidente era Carlos Menem. Si mal no recuerdo el Ministro del Interior era José Luis Manzano ¿O Carlos Corach? No recuerdo ni tengo ganas de buscar esa información ahora...¿qué más da?. Eran lo mismo y simbolizaban lo mismo. Trabajaba para un programa independiente, pero en el canal oficial. No fui empleado de ATC jamás. La Corte Suprema era abiertamente menemista.
Horas después, miles de almas se habían concentrado en la avenida 9 de Julio aplaudiendo a rabiar al embajador Itzhak Aviran, quién reemplazó a Itzhak Sheffi a pocos días del atentado por orden del gobierno israelí. Esas miles de almas aplaudían al nuevo embajador que mantuvo la suspensión de la remoción de escombros y el cerco perimetral que nos impidió volver a acceder a la zona de desastre. La solidaridad argentina estallaba, y me recuerdo mirando a la multitud pensando "si supieran". Las tareas de remoción de escombros se reiniciaron uno o dos días después, nuevamente sin permitirnos el acceso a periodistas.
Un par de años más tarde un atentado aún más brutal como el perpetrado contra la AMIA hizo que aquel 17 de marzo de 1992 quedara sepultado en la memoria de los argentinos como un episodio difuso y difícil de recordar en detalle. Sepultado. Es una palabra que para mi cambió de significado desde aquel marzo de 1992 ¿Dejaron morir a personas para que no se descubriera algo que había en los sótanos de la embajada? ¿Habrán sido ciertas esas versiones? ¿No es demasiada coincidencia que la orden del embajador fuera casi simultánea con la llegada al país de los primeros agentes del Mossad? ¿Por qué el gobierno israelí decidió cambiar su embajador en Argentina a pocas horas del atentado? ¿Porqué ese voluntario me eligió únicamente a mi para presentarme esa prueba? ¿Solo porque desde el único televisor que tenían en su “búnker” los voluntarios estaban sintonizando ATC? ¿Será cierta la "pista israelí" de la que tanto se habla? ¿Matar a su propia gente? Esos sonidos que escuché..¿habrá sido pura sugestión causada por el horror? Respuestas que jamás conoceré.
Recuerdo que hasta pasado mucho tiempo luego del episodio, nuestros diálogos entre cronistas que habíamos cubierto el atentado giraba siempre en torno de esas dudas. Por mi parte, solo una vez conté a un grupo de compañeros lo que ese voluntario me mostró. Noté gestos incrédulos. Opté por no repetir la historia. El único capital que poseemos los periodistas es la credibilidad. Ellos, optaron por lo mismo que yo: seguir trabajando y cubriendo las noticias que desde las redacciones nos ordenaban. Hasta que en 1995 decidí no volver a trabajar en relación de dependencia, cosa que sigo haciendo. Recién hoy confieso los motivos de mi renuncia a una de las mejores radios del país en 1995 para lanzarme a tientas a buscar hasta hoy un espacio propio. No puedo acusar a nadie.
Como dije, no tengo pruebas. Jamás fui un fabulador y lo demostré hasta ante la Justicia en otras circunstancias. Pero ese episodio no es una anécdota más. Ya no espero que algún día se confirme judicialmente y luego de investigaciones profundas lo que personalmente vi y escuché. ¿Acaso el crimen fue esclarecido? ¿Hubo voluntad del gobierno y la Justicia de los `90 por esclarecer semejante aberración? ¿Hubo voluntad de Israel por hacer Justicia?
Hoy en la AMIA ciertos objetos son conservados como recuerdos y símbolos de ese horror, en memoria de las víctimas. No conozco que haya ocurrido lo mismo con los restos de la Embajada. Y menos, con lo que haya permanecido en los subsuelos. Es una incógnita que jamás se develará.
Concluido este artículo no crea que me siento más desahogado. Hay tres sonidos que vienen a mi cada 17 de marzo. Y otros días también. Casi todos los días: TOC – TOC – TOC.
TIENE RAZÓN
MUNDOviernes 03 de enero 2014
El presidente del Ecuador, que amenazó con renunciar si se despenalizaba el aborto en su país, dijo que sostener que no existen hombres y mujeres y que "todo es construcción cultural no resiste el menor análisis"
Rafael Correa dedicó la última emisión de Enlace Ciudadano, su programa semanal de radio y TV, a fustigar la ideología de género. Al mismo tiempo, defendió el feminismo, entendido como la lucha por la igualdad de derechos, que no significa la "igualdad total", según precisó. Y aludió a quienes afirman que no existe una diferenciación sexual natural sino que todo es "construcción cultural".
Correa aseguró estar a favor de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pero no de la igualdad en todo, como si no existiesen diferencias biológicas entre los sexos.
Aunque expresó respeto hacia quienes defienden estas teorías, rechazó que "traten de imponer sus creencias a todos". "Que no existe hombre y mujer natural, que el sexo biológico no determina al hombre y a la mujer, sino las 'condiciones sociales'. Y que uno tiene derecho a la libertad de elegir incluso si uno es hombre o mujer. ¡Vamos, por favor! ¡Eso no resiste el menor análisis!", exclamó el Presidente.
"Esas no son teorías, sino pura y simple ideología, muchas veces para justificar el modo de vida de aquellos que generan esas ideologías. Los respetamos como personas, pero no compartimos esas barbaridades", aseguró.
Correa advirtió, además, que se está adoctrinando en esa ideología (que calificó de "peligrosísima") en muchas escuelas: "No traten de imponerlo al resto y no se lo impongan a los chicos, porque hay gente que está enseñado eso a nuestros jóvenes".
En octubre pasado, Correa había amenazado con dimitir si el Congreso ecuatoriano aprobaba el aborto. Ahora, se declaró partidario de la familia natural, aun a costa de parecer "cavernícola" y "conservador", aclaró, abriendo el paraguas a las críticas que sabe que recibirá: "Creo en la familia y creo que esta ideología de género, que estas novelerías, destruyen la familia convencional, que sigue siendo y creo que seguirá siendo la base de nuestra sociedad".
Consciente de las críticas que recibirá por colocarse a contramano del pensamiento dominante en el progresismo, Correa señaló que ser de izquierda no implica apoyar el aborto o estar en contra de la familia tradicional. "Esa es otra 'novelería': quien no se adscribe a esas cosas no es de izquierda. ¿Qué es eso de que si uno no es proaborto no es de izquierda? -desafió Correa-. Entonces, ¿si Pinochet está a favor del aborto, es de izquierda? ¿Y si el 'Che' estaba contra el aborto, entonces era de derecha?", preguntó también.
"Esas son cuestiones morales, no ideológicas", sostuvo, contrariando a una izquierda latinoamericana que, casi mayoritariamente, milita por la despenalización del aborto, en nombre del "derecho" de la mujer a "decidir" sobre su propio cuerpo.
El pasado 13 de diciembre, el presidente de Ecuador se había reunido, sin embargo, con representantes de los grupos LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) para asegurarles que se opondría a su discriminación laboral o en otros ámbitos, pero sin que ello implicase considerar matrimonio a sus uniones.