El líder del grupo chií Hizbulá, el jeque Hasan Nasrala
3. Estado y sistema político
El problema fundamental del sistema político libanés que impide su reforma, desarrollo y modernización de forma continuada, reside en el carácter sectario del sistema. La erección de éste sobre principios de pertenencia confesional representa un fuerte obstáculo para la consecución de una democracia saludable, a cuya luz podría gobernar una mayoría elegida y ejercer la oposición una minoría también elegida y abrir paso a una sana alternancia del poder entre continuidad y oposición o de coaliciones políticas diversas.
Por ello, la supresión del sectarismo o confesionalidad política es la condición fundamental para aplicar una democracia real de este tipo, que es lo que reflejaba el Acuerdo de Taif, que establecía la necesidad de la creación de un alto organismo nacional para garantizar su cumplimiento. Hasta que los libaneses, a través del diálogo, estuvieran en condiciones de cumplir este histórico y delicado éxito (nos referimos con ello a la supresión del sectarismo político) y mientras el sistema político seguía funcionando por el sistema confesional, la democracia por acuerdo era la base del gobierno en Líbano, porque era la plasmación del espíritu constitucional real y la esencia del pacto de convivencia.
Por tanto cualquier acercamiento a las cuestiones nacionales según la fórmula de mayorías y minorías quedaba sujeta al cumplimiento de los condicionantes histórico sociales para la práctica democrática efectiva, en la que los ciudadanos se convertían en un valor en sí mismos. La voluntad de los libaneses de convivir con dignidad y en igualdad de derechos y obligaciones prescribe una colaboración constructiva en pos de una participación real, la cual representa el modelo más adecuado para el mantenimiento de su pluralismo y estabilidad completa, tras una época de inestabilidad causada por las distintas políticas tendentes a la acaparación, la supresión y la expulsión.
La democracia por acuerdo recrea un modelo político apropiado para la participación real de todos y un factor de confianza en las estructuras del Estado, y contribuye en gran medida a la apertura de una nueva etapa de construcción de un Estado tranquilo en que todo ciudadano se sienta respaldado.
El Estado a cuya construcción aspiramos a contribuir con el resto de los libaneses se caracteriza por lo siguiente:
Un Estado que preserve las libertades públicas y proporcione el clima adecuado para su ejercicio.
Un Estado que aspire a la unidad y cohesión nacional.
Un Estado fuerte que proteja su territorio, a su pueblo, su soberanía e independencia, y que se dote de un ejército nacional fuerte, capaz y preparado, de unas instituciones de seguridad efectivas, dedicadas a la protección de la gente y que velen por sus intereses.
Un Estado cuyas bases sean las instituciones modernas, eficientes, que trabajen coordinadas y se basen en competencias, funciones y misiones claras y delimitadas.
Un Estado que persevere en la aplicación de las leyes para todos, en el marco del respeto a las libertades públicas, la justicia en los derechos y obligaciones de los ciudadanos, independientemente de la confesión, región de procedencia o corriente de los ciudadanos.
Un país con representación parlamentaria íntegra y auténtica, que solo pueda realizarse a través de la ley electoral actual, y que le brinde al votante libanés la posibilidad de elegir a sus representantes, lejos del poder del dinero, de los fanatismos y de presiones diversas, y que logre la máxima representación posible de los distintos estratos sociales del pueblo libanés.
Un Estado que cuente con científicos y profesionales, personas honradas (independientemente de su pertenencia confesional) y que aporte mecanismos fuertes y eficaces de depuración de la corrupción y de los corruptos en la administración de forma innegociable.
Un Estado que cuente con una alta autoridad judicial independiente y alejada del control político, en la que la justicia de los cualificados, honrados y libres lleven a cabo su peligrosa responsabilidad de distribuir la justicia entre las personas.
Un Estado que cimiente su economía principalmente sobre la base de los sectores productivos y que la impulse y refuerce, especialmente los sectores agrícola e industrial, dotándolos del espacio adecuado de planificación, programas y ayudas, lo que revertiría en mejoras de la producción y ventas, lo que en última instancia ofrecería las oportunidades laborales adecuadas y suficientes, especialmente en zonas rurales.
Un Estado que se base en el principio de desarrollo equilibrado entre regiones, lo aplique y trabaje para eliminar el abismo económico y social existente entre ellas.
Un Estado que se preocupe por sus ciudadanos y se esfuerce en dotarles de los servicios adecuados de enseñanza, medicina y vivienda, hasta asegurar una vida digna, solucionar el problema de la pobreza y proveer de oportunidades de trabajo y demás.
Un Estado que se preocupe por las generaciones jóvenes y ayude al desarrollo de su potencial y su talento, dirigiéndolos hacia los objetivos humanos y nacionales, y que los proteja de la inadaptación y la depravación.
Un Estado que refuerce el papel de la mujer y su trabajo de incorporación a todos los ámbitos, en el marco de un aprovechamiento de sus especificidades, su influencia y el respeto de su posición social.
Un Estado que de a la pedagogía la importancia que merece, especialmente la importancia de las escuelas públicas, refuerce la universidad libanesa en todas sus vertientes y aplique la obligatoriedad de la enseñanza y su gratuidad.
Un Estado que emplee un sistema administrativo descentralizado que dé amplios poderes administrativos a los distintos cuadros administrativos (provincia, subprovincia y distritos) con el objeto de reforzar las oportunidades de desarrollo y facilitar los asuntos y el trato con los ciudadanos, sin permitir que esta descentralización administrativa se convierta más adelante en algo parecido al federalismo.
Un Estado que se esfuerce en frenar la emigración del país de jóvenes y familias, de gente capacitada, de cerebros, a través de un plan integral realista.
Un Estado que vele por sus ciudadanos en el extranjero en todos los lugares del mundo, que los defienda y los proteja y que se beneficie de su expansión, de su posición y de su situación en pos de servir a las causas nacionales.
La creación de un Estado de estas características y condiciones es el objetivo nuestro y de todos los libaneses verdaderos y leales. Nosotros, en Hizbulá, redoblaremos los esfuerzos para, en cooperación con las distintas fuerzas políticas y populares que comparten con nosotros esta visión, conseguir este noble objetivo nacional.
4. Líbano y las relaciones palestinas-libanesas.
El problema de los refugiados palestinos en Líbano era y sigue siendo una de las trágicas consecuencias de la aparición del ente sionista en territorio palestino y la expulsión deÉsus gentes. Estos se desplazaron a Líbano para vivir allí de forma temporal como invitados de sus hermanos libaneses, hasta que volvieran a su país y los hogares de los que fueron expulsados.
Lo que sufrieron en igual medida palestinos y libaneses a consecuencia de esta migración, tenía como causa principal directa la ocupación israelí de Palestina. Las tragedias que acarreó afectaron a los pueblos de la región en su totalidad y los daños no se limitaron sólo a los palestinos.
Como tampoco se limitaron los padecimientos de los refugiados palestinos en Líbano al daño de la emigración forzosa y la migración solamente, sino que hay que añadir a esto los ataques y las matanzas salvajes infligidas por Israel que han destruido lo que encontraron a su paso, como ocurrió en el campamento de refugiados de Nabatia, que fue destruido por completo. Han sufrido la dureza de la vida en los campamentos, a la sombra de unas condiciones de carencias que llegan al límite de la dignidad humana; el despojo de sus derechos civiles y sociales y el incumplimiento por parte de los sucesivos gobiernos de Líbano de sus obligaciones para con ellos.
Esta realidad tan desnaturalizada ha provocado que las autoridades libanesas responsables actualmente hayan valorado la necesidad de asumir sus responsabilidades y de construir unas relaciones palestinas-libanesas sobre bases legales sólidas, que velen por un equilibrio entre derecho y justicia y los intereses comunes a ambos pueblos, y que no continúe esta situación ni estas relaciones rigiendo el ambiente ni el ajuste de cuentas políticas; como tampoco sea fuente de discrepancias internas ni de intromisiones foráneas.
Pensamos que el éxito de esta misión se conseguirá a través de los siguientes elementos:
El diálogo directo palestino-libanés*.
Obtener de los palestinos de Líbano su conformidad en la elección de una autoridad unificada que les represente en este diálogo, superando las divergencias fruto de la situación que viven.
Ofrecer a los palestinos de Líbano derechos civiles y sociales, como corresponde a su estatuto humano, así como proteger su personalidad, identidad y su causa.
Adhesión al derecho de retorno y rechazo de la nacionalización.
5. Líbano y las relaciones árabes-libanesas.
Líbano es un país de identidad y pertenencia árabe y ejercita ambas de forma natural pues están arraigadas en su tejido social originario.
También el espacio vital, geopolítico, el fondo estratégico, las políticas de integración regional, los intereses nacionales, en calidad de indicadores estratégicos de la posición política de Líbano y de sus intereses de Estado, requieren de Líbano un compromiso con las causas árabes justas, a cuya vanguardia se encuentra la causa palestina y la lucha contra el enemigo israelí.
También existe una necesidad urgente de unir esfuerzos para superar las luchas que desgarran las filas árabes, pues la contraposición de estrategias y la diferencia de alianzas, a pesar de su importancia y virulencia, no justifican dejarse llevar por políticas susceptibles y la adhesión a planes foráneos, responsables de profundizar la brecha y provocar fanatismos sectarios y elementos de división, lo cual conduce al agotamiento de la comunidad de creyentes y sirve al enemigo sionista y a los objetivos de Estados Unidos.
El desarrollo de una línea política basada en limitar las luchas, o al menos regularlas, e impedir que se conviertan en luchas abiertas, es una opción que debe adoptarse y así hacer madurar un acercamiento cualitativo y responsable en el tratamiento de las causas nacionales pendientes. También es necesaria una búsqueda de lo común para reforzar dichas causas y aportar opciones de comunicación constructivas en los planos gubernamental y popular, para así conseguir implementar un espacio de solidaridad lo más amplio posible que sirva a aquellas.
Es aquí donde la opción de la Resistencia representa una necesidad central y un factor objetivo en el apuntalamiento de la posición árabe y el debilitamiento del enemigo, aislado de las estrategias y de las apuestas políticas adoptadas.
Dado todo lo que ofrece, la Resistencia no encuentra defecto alguno en generalizar las ventajas de su propuesta. De forma que se consigan superar las distintas posiciones árabes y siempre que los resultados se inscriban en el marco de una fórmula de debilitamiento del enemigo y un reforzamiento de la posición árabe. En este contexto, Siria ha optado por una posición ideal, firme en la lucha contra el enemigo israelí y ha apoyado los movimientos de la Resistencia en la región, se ha posicionado a su lado en circunstancias muy difíciles, esforzándose en aunar esfuerzos entre los árabes para salvaguardar los intereses de la región y hacer frente a los desafíos.
Nosotros reafirmamos la importancia de perseverar en las relaciones ejemplares que hay entre Líbano y Siria como necesidad política, de seguridad y económica compartida que dictan los intereses de ambos países y ambos pueblos, así como las condiciones geopolíticas y exigencias de estabilidad de Líbano para hacer frente a los retos comunes. También hacemos un llamamiento a acabar con cualquier ambiente viciado que haya enturbiado las relaciones entre los dos países en estos últimos años, y a retornar lo antes posible a la situación normalizada de las relaciones.
6. El Líbano y las relaciones con los países islámicos
Nuestro mundo árabe e islámico afronta retos que afectan a nuestra sociedad, a sus distintos componentes, y ello requiere que no se desprecie su importancia. La congestión sectaria y las artificiales tensiones confesionales, especialmente entre sunna y shia, así como la invención de antagonismos nacionales entre kurdos, turcomanos y árabes o entre iraníes y árabes, como también la intimidación de las minorías y el goteo cristiano permanente desde el oriente árabe, especialmente Palestina e Irak, además de Líbano
Todo ello amenaza la cohesión de nuestra sociedad, le resta fuerzas y se agrava, obstaculizando su renacer y desarrollo.
El pluralismo religioso y nacional, en vez de representar una fuente de riqueza y vitalidad social, ha sido mal utilizado, como elemento desgarrador, de desunión y desintegración social.
La situación resultante de este uso negativo es fruto del cruce entre políticas occidentales premeditadas, y en concreto de Estados Unidos, con prácticas y nociones internas fanáticas e irresponsables, además del clima político inestable.
Es urgente, por tanto, tomar en consideración estas realidades y hay que incluirlas entre las principales preocupaciones en los programas de las fuerzas y tendencias políticas, entre las que se halla la islámica, sobre cuyos hombros se arroga una importante responsabilidad en el desafío de estos retos y la solución de los problemas.
Hizbulá se reafirma en la importancia de la colaboración entre países islámicos en todos los ámbitos, y esto le da una fuerza de solidaridad para hacer frente a los proyectos arrogantes y proteger así a la sociedad de la invasión cultural e informativa. Esta colaboración nos anima a utilizar los beneficios del intercambio de recursos entre los países. En este contexto Hizbulá considera a Irán un Estado central en la misión del mundo árabe. Este país derrocó con la revolución el gobierno del Sha y sus proyectos sionistas-estadounidenses, ha apoyado al movimiento de resistencia en la región y se ha alzado con valentía y determinación al lado de las causas árabes e islámicas y, a la cabeza de ellas, la causa palestina.
La política de la República Islámica en Irán es clara y sólida en su apoyo a la primera causa central, la más importante para los árabes y musulmanes, como es la causa palestina. Desde el anuncio de victoria de la bendita revolución islámica bajo la dirección del líder religioso, el Imam Jomeini, y la apertura de la primera embajada palestina en lugar de la israelí existente, la ayuda ha continuado en todas sus vertientes hasta el día de hoy, bajo la dirección del líder el Imam Ali Jamenei, que ha conseguido notables victorias por vez primera en la lucha contra el sionismo invasor. La invención de conflictos con la República Islámica de Irán por parte de algunos frentes del mundo árabe supone un ataque hacía quienes la profieres y hacia las causas árabes, que no sirve sino a Israel y a los Estados Unidos de América.
Irán ha elaborado su doctrina política y ha basado su espacio vital sobre el principio de prioridad de la causa palestina y el anti-israelismo, también enfrentándose a las políticas estadounidenses y trabajando por la integración en el espacio árabe e islámico. Ahora debe acoger la voluntad de cooperación y hermandad, y entregarse a estos principios como pilar de la movilización, centro de peso estratégico y modelo de mando, independencia y libertad que apoye un proyecto árabe-islámico independiente y contemporáneo y refuerca a los países y pueblos de nuestra región.
El mundo islámico se fortalece con sus alianzas y con la cooperación entre sus Estados; por eso estamos convencidos de la importancia de aprovechar las fuerzas políticas, económicas y humanas existentes en todos los países del mundo islámico sobre la base de una integración, la ayuda y evitar el seguidismo hacia los arrogantes. No podemos dejar de mencionar la importancia de la unión entre musulmanes.
Dijo Dios: "Uníos juntos a Dios y no os separéis" advirtiendo de lo que puede originar la desunión entre las personas, como la herencia confesional, especialmente entre sunna y shia. Nosotros apostamos por una conciencia de los pueblos islámicos para hacer frente a las conspiraciones que se tejen y a las discordias internas.
7. El Líbano y las relaciones internacionales
Los ejes principales de la controversia, lucha y conflicto en la visión y línea de Hizbulá son de tipo político-moral en primer lugar, entre el poderoso y el débil, entre dominantes y el vencido, y entre el tirano ocupante y el demandante de libertad e independencia.
Hizbulá considera que la supremacía única se elimina con el equilibrio y la estabilidad de los dos mundos y con la seguridad y la paz de los dos Estados. La ayuda ilimitada de la administración estadounidense a Israel, su apoyo al enemigo, el respaldo a la ocupación de territorios árabes, además del dominio de dicha administración sobre las instituciones internacionales y el doble rasero en los criterios de promulgación y puesta en práctica de las resoluciones internacionales, políticas de intromisión en los asuntos de otras sociedades, la militarización del mundo y el apoyo a una lógica de las guerras itinerantes en las contiendas internacionales, incitación a los disturbios y desórdenes públicos en todos los rincones del planeta... Todo ello convierten a la administración estadounidense en plaza hostil a nuestra comunidad de creyentes y nuestros pueblos, y le convierte en responsable principal en la generación de perturbaciones y desórdenes en el sistema internacional.
En lo referido a las políticas de los países europeos, estos basculan entre su incapacidad y falta de efectividad, por un lado, y la adhesión injustificada a las políticas estadounidenses, por el otro. Esto en la práctica conduce al vacío de la tendencia mediterránea en Europa a favor de la supremacía de la tendencia atlántica y su impronta colonialista.
Esta adhesión a la política estadounidense, especialmente en su etapa de decadencia histórica, supone un error estratégico que sólo puede llevar a una mayor cantidad de problemas, pasos en falso y complicaciones en las relaciones euro-árabes.
Europa tiene una responsabilidad importante en la herencia colonial que provocó en nuestra región graves daños, cuyas consecuencias y efectos aún hoy sufren nuestros pueblos.
Como los pueblos europeos tienen una historia en la resistencia al ocupante, es su deber moral y humanitario, antes que político, y se impone que respeten el derecho de los pueblos a la resistencia al ocupante, sobre la base de una clara distinción entre "resistencia" y "terrorismo".
En nuestra opinión las exigencias de estabilidad y colaboración en las relaciones euro-árabes implican un acercamiento de Europa más independiente, justo y objetivo. Será complicado la construcción de un espacio vital compartido, políticamente y en seguridad, sin ese cambio que garantice el arreglo de estas zonas de desequilibrio originadas por las crisis y la ausencia de estabilidad.
Por otro lado valoramos de forma importante la experiencia independentista contraria a la supremacía por parte de los países de América Latina, y vemos que hay muchos espacios para el encuentro entre sus proyectos y los del movimiento de resistencia de nuestra región, lo que llevaría a construir un orden internacional más justo y equilibrado.
Esta experiencia constituye un incentivo para la esperanza prometedora a nivel internacional, que se apoye en una identidad humana universal y en un sustrato político-moral compartido. En este contexto, el lema "la unidad de los oprimidos" será uno de los pilares de nuestro pensamiento político en la creación de nuestro entendimiento, nuestras relaciones y nuestra postura ante las cuestiones internacionales.
Capítulo 3º: Palestina y las negociaciones de compromiso
1. La cuestión palestina y la entidad sionista
Las violaciones y desplazamientos cometidos sobre el pueblo palestino en el año 1948 con el apoyo y patrocinio de las fuerzas internacionales dominantes en aquellas fechas supusieron una brutal y directa agresión que alcanzó toda la región árabe, asimismo, fue una amenaza real para su seguridad, estabilidad e intereses. Cabe destacar que los daños consecuentes de esta agresión no sólo alcanzaron el pueblo palestino o los pueblos vecinos y que las agresiones y las tensiones y guerras causadas por enfrentamientos, luchas y actos agresivos son la prueba contundente del grado de injusticia que ha sufrido el pueblo palestino y árabe y musulmán cuando los occidentales cometieron aquel crimen contra la humanidad permitiendo el asentamiento de la entidad sionista en el corazón del mundo árabe y musulmán, constituyendo así, una penetración enemiga y un paso grande dentro del arrogante proyecto occidental, de forma general, y una base para el control y la dominación de la región, más concretamente.
El movimiento sionista es un movimiento racista en su ideología y sus prácticas, y es el resultado de un de una mentalidad arrogante, tirana y subyugante; con un proyecto que en sus bases es un proyecto colonial, de judaización y expansionista. El ente resultante de este movimiento ha logrado mediante la ocupación, los ataques, las matanzas y el terrorismo el apoyo de los Estados colonialistas, especialmente Estados Unidos, país con el que está unido por interese estratégicos y que lo convierten en socio real en todas sus guerras, matanzas y prácticas terroristas.
La lucha que estamos llevando a cabo nosotros y que también esta llevando a cabo la Umma musulmana en contra del proyecto sionista y colonial en Palestina responde al deber de defenderse contra la ocupación, las ofensivas y las injusticias israelíes que amenazan nuestra existencia y que fija como objetivo nuestros derechos y nuestro futuro. Nosotros no basamos nuestra lucha en el enfrentamiento religioso o en la discriminación étnica o racial, a pesar de que los dueños de este proyecto colonial y sionista nunca tuvieron ningún reparo a la hora de emplear la religión y los sentimientos religiosos como un medio para conseguir sus objetivos y sus metas. El hecho de que tanto Bush como su sucesor Obama junto con los líderes de la ente sionista fueran a pedir a los palestinos y a los árabes y musulmanes que aceptaran el carácter judío del "Estado de Israel" es una prueba de ello.
El resultado natural y obvio es que este enfadado ente caiga en un apuro existencial que desgasta a sus líderes y a los que le apoyan, puesto que ha sido creado de una forma antinatural, por lo cual no es apto para la supervivencia; de echo, está en amenaza de extinción. La responsabilidad histórica de la Umma y la de sus pueblos es la de nunca admitir la existencia de este ente por muy duras que sean las presiones y que continúe con la labor de liberar todos los terrenos ocupados y recuperar todos los derechos violados sin importarle el paso del tiempo ni el tamaño de los sacrificios.
2. Jerusalén y la mezquita de Al-Aqsa
Todo el mundo es consciente del valor y de la santidad de Jerusalén y de la mezquita de Al-Aqsa. Esta última es la primera de las dos Qiblas2, la tercera Mezquita Sagrada, comienzo y meta del Profeta Muhammad (saw), punto de encuentro de los profetas y mensajeros de Dios (que la Paz caiga sobre ellos). Nadie puede negar el gran valor que representa esta mezquita para los musulmanes, puesto que es uno de los símbolos del Islam más importantes que existen hoy día.
Jerusalén ocupa un puesto muy elevado dentro de los corazones de musulmanes y cristianos debido al gran número de elementos sagrados, tanto islámicos como cristianos, que abarca esta ciudad.
La ocupación judía de esta ciudad sagrada se basa en varios planes y proyectos de judaización: expulsan sus habitantes, confiscando sus hogares y pertenencias, rodeándola de barrios judíos y núcleos coloniales y asfixiándola con un muro de segregación racial, además de los intereses estadounidenses y judíos en convertirla en una eterna capital del ente sionista con una admisión internacional. Todos estos actos son procedimientos ofensivos inadmisibles.
Las continuas y peligrosas ofensivas contra la Sagrada Mezquita de Al-Aqsa, así como las distintas estrategias judías para destruirla suponen un peligro real que amenaza su subsistencia y advierte de nefastas consecuencias sobre toda la región.
Nuestro deber es la liberación de Jerusalén y defender la Sagrada Mezquita de Al-Aqsa, se trata de un deber religioso y de una responsabilidad humana y moral, que tiene que hacer suya cualquier persona libre y honrada, hijo de nuestra Umma árabe y musulmana, así como todas las personas libres y honradas hijos del mundo.
Pedimos y esperamos del pueblo árabe y musulmán -oficial y oficiosamente- así como a todos los Estados interesados en la paz y la estabilidad en el mundo, que hagan todos sus esfuerzos para liberar Jerusalén del fuego de la ocupación sionista y para ayudar en la conservación de su verdadera entidad sagrada para cristianos y para musulmanes.
3. La resistencia palestina
El pueblo palestino está lidiando una batalla de defensa propia y lucha para recuperar sus derechos nacionales y legítimos en Palestina, derechos históricos y geográficos. Con ello, el pueblo palestino está ejerciendo un legítimo derecho que está admitido y obligado tanto en los textos sagrados como en la legislación internacional y dentro de los valores morales y humanos.
Este derecho comprende la resistencia en todas sus modalidades encabezadas por la lucha armada- así como todos los medios de los que disponen las distintas facciones de resistencia palestina, sobre todo cuando existe un desequilibrio de fuerzas a favor del enemigo sionista, que está dotado con las armas más modernas para la destrucción y la aniquilación.
La propia experiencia que es una prueba contundente y obvia de todas las atrocidades que ha ido cometiendo el ente sionista en contra del pueblo palestino hasta hoy en día- ha demostrado la importancia y la eficacia que supuso la elección de la vía de la resistencia jihadista y la lucha armada para enfrentarse al enemigo y liberar los territorios ocupados, devolviendo al pueblo palestino todos sus derechos y poniendo fin a la brecha de superioridad estratégica por medio de las ecuaciones impuestas por la resistencia gracias a su capacidad y a su voluntad dentro del terreno del enfrentamiento.
La gran prueba del éxito de la resistencia son los logros que han conseguido en el Líbano, que se tradujeron en continuas victorias y en reiterados logros civiles, militares y anímicos, especialmente, al obligar al enemigo sionista a llevar a cabo la gran retirada en mayo del 2000 de la mayoría de los territorios libaneses ocupados. Asimismo, la victoria quedó plasmada en el rotundo fracaso del ejército sionista en la ofensiva que tuvo lugar en julio del 2006, en la que la resistencia consiguió una victoria divina, histórica y estratégica que cambió los términos de la ecuación de la lucha de forma radical, haciendo que el enemigo israelí conozca su primera gran derrota derrumbando, así, el mito del ejército invencible.
Otra prueba son los continuos logros conseguidos por la resistencia en Palestina por medio de la experiencia de la Revolución palestina y la opción de la lucha armada. También a través de la Primera Intifada y la Segunda Intifada, logrando una tremenda derrota del ejército israelí que tuvo que retirarse totalmente de la Franja de Gaza en el año 2005 sin poner condiciones y sin pedir negociaciones o pactos. También se retiraron sin haber logrado ningún beneficio a nivel político, geográfico o de seguridad. Esta sustancial victoria fue la primera en cuanto a liberación de terrenos ocupados y fue la prueba del éxito de la vía de la resistencia en Palestina, puesto que fue la primera retirada obligada de las tropas del ejército israelí dentro de los límites históricos de los terrenos de Palestina. A nivel estratégico, esta victoria supone un paso muy importante dentro de la lucha que tenemos contra del ente sionista. La admirable resistencia que tuvo el luchador pueblo palestino en Gaza durante la ofensiva sionista del año 2008 es algo que servirá para educar a las futuras generaciones y un ejemplo para todos los colonizadores y agresores.
Si este es el objetivo de la resistencia en el Líbano y Palestina, ¿cuál fue el de la vía de negociaciones? Es más, ¿cuáles fueron los resultados, los intereses y las ganancias que se han obtenido tras las negociaciones en todas sus fases y a través de todos sus convenios? ¿Acaso no fue más arrogancia, humillación y dominación israelí, logrando cada vez mejores resultados para los intereses y beneficios israelíes?
Por ello, hoy estamos reafirmándonos en nuestra postura al lado del pueblo palestino y de la causa palestina con su firmeza histórica, geográfica y política. Prestamos, pues, nuestro apoyo incondicional al pueblo palestino y a todos los movimientos de resistencia palestinos en su lucha contra el proyecto israelí.
4. Negociaciones de paz
En lo que respecta al proceso de paz y a los acuerdos resultantes de la ronda de negociaciones en Madrid y el tratado de paz Arava y sus anexos, el Acuerdo de Oslo y anexos, y antes de ellos el Acuerdo de Camp David y anexos, nuestra postura era, es y seguirá siendo el rechazo absoluto al principio de elegir la paz con el ente sionista, fundado sobre la base de respeto a su legalidad y su existencia y condescender con la usurpación que ha realizado del territorio árabe e islámico de Palestina.
Esta posición es en firme, de forma permanente y definitiva, innegociable y sin vuelta atrás, incluso aunque el mundo entero reconociera a Israel. Partiendo de este punto y de una postura de hermandad, responsabilidad y ambición, hacemos un llamamiento a los responsables árabes a que se comprometan con las elecciones que han tomado sus pueblos respectivos y reconsiderar la opción negociadora, repasar los resultados de los acuerdos firmados con el enemigo sionista y abandonar de forma irreversible el ilusorio e injusto proceso de compromiso, falsamente llamado "Proceso de Paz", ya que quienes apostaron por el papel de las sucesivas administraciones estadounidenses como socio y mediador honrado y justo en este proceso, han podido constatar, sin ningún género de dudas, que les ha dejado plantados, que ha ejercido presión y chantaje sobre ellos y ha revelado su hostilidad hacia esos pueblos, sus temas de Estado y sus intereses, tomando partido y posicionándose totalmente del lado de su aliado estratégico, el ente sionista.
Respecto al ente sionista, con el cual sueñan ilusoriamente la posibilidad de entablar la paz, ha demostrado a lo largo de todas las etapas de las negociaciones que, ni demanda paz, ni trabaja por de ella. Utiliza las negociaciones para imponer sus condiciones, reforzar su posición, realizar su interés y quebrar la virulencia de la hostilidad y el impedimento psicológico de los pueblos árabes frente respecto al él. Esto lo realiza al conseguir la normalización oficial y popular, abierta y sin costo alguno, que le permite convivir de forma normalizada e integrarse en el sistema regional y auto proclamarse como hecho consumado en la zona, con la aceptación y respeto a la legalidad de su existencia tras haber renunciado a su favor al territorio palestino que usurpó.
Desde aquí, pedimos y esperamos del pueblo árabe y musulmán -oficial y oficiosamente- que retomen Palestina y Jerusalén como una causa vital para todos ellos; una causa por la cual todos se unifican y se comprometen a liberar Palestina de la ocupación sionista. Asimismo, que lleven a cabo aquello que les dicte su obligación religiosa y humana y en hermanamiento con el pueblo palestino, procurándole el apoyo para reforzar su resistencia y capacitándolo para que continúe resistiendo, negando y boicoteando cualquier proyecto de naturalización con el enemigo sionista. Por otro lado, esperamos del pueblo árabe y musulmán que ayude al pueblo palestino a aferrarse al derecho de retorno a sus tierras y a sus hogares de los cuales han sido expulsados. Ayudarle también a que se niegue rotundamente a todas las alternativas propuestas de asentamientos, de compensación y de desplazamientos. Hay que trabajar de forma rápida para eliminar el bloqueo impuesto al pueblo palestino, especialmente, el masivo bloqueo ejercido sobre la Franja de Gaza, y para planificar y programar acciones para liberar a los miles de presos y prisioneros que se encuentran en las cárceles israelíes.
Conclusión
Esta es nuestra visión y nuestra expectativa, para su construcción hemos intentado ser justos y honrados. Esta es nuestra postura y nuestro compromiso. Creemos en la justicia y la aplicamos. Defendemos las causas justas y por ellas sacrificamos nuestras vidas. Con todo ello, solo queremos lograr el beneplácito de nuestro Creador, Señor de los Cielos y de la Tierra. Sólo ansiamos que nuestro pueblo sea feliz y que esté guiado en el Buen Camino.
¡Loor a Dios! Bien sabes que nuestros actos no son para competir con Tu Poder, pero es para avivar la justicia y darle muerte a la injusticia; para defender a aquellos siervos Tuyos que han sufrido injusticias; para establecer la Justicia en Tu tierra; y para pedir Tu Perdón y tu Bendición. Con este mensaje han muerto nuestros mártires, y con este mensaje vivimos y seguimos trabajando y luchando sabiendo que sólo tenemos dos posibles resultados: la victoria o tener el placer de encontrarnos Contigo envueltos en sangre.
Nuestra promesa para Tí, oh Dios, y para todos tus siervos que se hayan oprimido es que seremos siempre fieles a nuestro mensaje y a nuestra promesa, y que nada ni nadie nos cambiará a lo largo de nuestra existencia.
Notas:
* Por un error involuntario, la primera versión publicada decía "relaciones palestino-israelíes", lo que, además de improcedente con el contenido y el contexto, no se corresponde con el original. Pedimos disculpas por el desliz.
1 N. del T. : "Umma" en árabe hace referencia al conjunto de la comunidad musulmana que se encuentra es distintas partes del mundo.
2 Qebla define a la dirección que apunta hacia la Kaaba (Meca) y a la que el Imam y los orantes deben dirigirse cada vez que realizan sus rezos.
Fuente: http://almanar.com.lb/NewsSite/NewsDetails.aspx?id=113293&language=ar